TALLER DE GESTIÓN DE MEDIOS CULTURALES


Para proyectos de artes escénicas
Dirige: Kitty Bejarano

El taller ofrecerá las herramientas clave para el planeamiento de la propuesta en artes escénicas para los medios de comunicación cultural, y su correcta promoción y difusión. Está dirigido a personas ligadas a la labor en las artes escénicas como: gestores culturales, productores, dramaturgos, directores, actores, actrices y todo aquel que desea incursionar en la difusión cultural.

Kitty Bejarano es comunicadora social y gestora cultural. Con 10 años de experiencia de promoción en medios culturales, se ha especializado en temas de estrategias y difusión de propuestas en artes escénicas como teatro para niños y adultos, creación colectiva, proyectos finales en artes escénicas, improvisación y otros.

Fechas: Sábados 13, 20, 27 de agosto y 3 y 10 de setiembre
Horario: 2 p.m. a 6 p.m.
Lugar: aula 105
Cantidad mínima de inscritos para la apertura del taller: 10 participantes.
Inscripciones: Todas las sedes de la Alianza Francesa
Costo: 320 soles por asistente, incluye material de trabajo.
La Alianza Francesa de Lima se reserva el derecho de cerrar el taller si no se llega a la cantidad mínima requerida de inscritos.

¿Cómo matricularse en el taller?
Opción 1:
a. Depositar en el Banco Scotiabank el costo del taller. Solo se debe precisar que va a la cuenta “Recaudación en cuotas variables”.
b. Luego, acercarse a cualquier Alianza Francesa con el comprobante para matricularse.
Opción 2:
a. Podrá matricularse directamente en cualquiera de la Alianza Francesa si va realizar el pago con tarjeta de crédito o débito Mastercard, Visa, American Express. No se acepta efectivo.

Reglas para vivir

De Sam Holcroft

Dirección: Josué Mendez

Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco

Teatro La Plaza

reglas para vivir
Reglas para vivir

Una celebración familiar por Navidad se convierte en una oscura comedia plagada de revelaciones y enfrentamientos. Reglas para vivir, de la dramaturga británica Sam Holcroft se constituye, así, como una meticulosa mirada al interior de las relaciones que pone atención sobre las normas para convivir y concesiones que sus miembros establecen para encajar o no generar mayores conflictos, intentos en los que, evidentemente, fallan. De entrada, la verosímil escenografía (a cargo de Guille Isa) nos deja ver una sala, comedor y cocina representados con la pulcritud habitual que caracteriza el trabajo escenográfico de La Plaza y que, es importante mencionar, determina y relaciona el espacio con el juego. Platea una decoración con rasgos estilizados que suman artificialidad, haciéndola parte de lo lúdico. Vemos así que el suelo de la sala tiene los bordes de una cancha, la mesa del comedor es similar a una de ping pong, etc. Este carácter queda aún más claro con el empleo del tablero superior, sobre el cual se proyectan las “reglas de juego” para cada uno de los personajes, reglas que rigen y modulan aspectos de su carácter para facilitar la convivencia. Progresivamente, en esta inicial “calmada” comedia los parámetros de comportamiento se complejizan de modo tal que se obtienen “terribles” resultados.

reglas para vivir2
Vanessa Saba (Paula), César Ritter (Mateo), Katerina D’onofrio (Karen), Hernán Romero (Francisco), Leonardo Torres Vilar (Daniel) y Claudia Dammert (Edith)

Uno de los aspectos a favor de este montaje, dirigido por Josué Mendez, es la dramaturgia, que consigue trasladar el conocimiento al espectador, al enlazar aquellas actitudes “normales” de cada personaje (sentarse, comer, beber, etc.) con un hilarante significado mediante las proyecciones. Esto, puesto en relación con el trabajo actoral, constituye, a la vez, uno de los puntos débiles de la puesta en escena, debido a que en los roles que requieren un menor trabajo físico, el tono humorístico e irónico se pierde. En ese sentido, en las acciones del personaje que interpreta Vanessa Saba no se detecta mayor atirbo de contraste entre su “regla para vivir” y sus actitudes naturales: si se pierde de vista la proyección, el tono de la propuesta se diluye, lo cual le resta definición al montaje. Cuestión que no pasa con los roles de Katerina D’onofrio (Karen) o de Leonardo Torres Vilar (Daniel). Este último saca adelante, con la soltura que el oficio, la preparación y la experiencia le brindan, a un hombre sumido en la mediocridad, tal vez el más humano de los personajes.

En general, a lo largo de Reglas para vivir existen momentos de incremento de tensión, como el ingreso del padre, otrora figura opresora y dictatorial, en una silla de ruedas y con una evidente discapacidad motriz y cognitiva, escena abrupta que cierra el primer acto y que suma esa indefinición a la puesta en escena. El mismo director, sobre su propuesta, afirma en una entrevista publicada en el Diario Expreso: “La intención era hacerla en serio como si estuviera haciendo un drama o una tragedia. No pensé en hacer chistes o ser gracioso, simplemente quise ser espectador de lo que va pasando con los personajes, cómo es la relación entre ellos (…) hay momentos muy graciosos, pero para mí lo que pasa en esa familia es una tragedia”. Por otro lado, el mayor momento de distensión es la pelea durante la comida, escena que, creemos, pudo cerrar la obra: lo que vienen después, sobra. El ingreso de la niña, incluso, parece un elemento puesto ahí para conmover y despertar suspiros en la sala. Reglas para vivir logra ridiculizar la cultura perfeccionista que esconde “horrores” bajo una aparente limpia superficie.

*Imágenes tomadas de la página de Facebook de Teatro la Plaza

Casi Transilvania

De Bárbara Colio

Dirección: Alberto Isola

Asistencia de dirección: Norma Berrade

casitransilvania El cine y el teatro se acoplan en Casi Transilvania, texto de la mexicana Barbara Colio y que, bajo la firme dirección de Alberto Ísola, consigue llevar al espectador a cuestionamientos existenciales sobre la base de la figura del vampirismo que haya su metaforización en la exacerbación de la individualidad principalmente en el mundo actoral – cinematográfico. La búsqueda de reconocimiento, de una forma de trascendencia, es el principal eje sobre el que gira esta propuesta. Julia (Urpi Gibbons) ha escrito un guión sobre un crimen; Hugo (Sergio Llusera), su esposo, la está dirigiendo y pretende terminarla cueste lo que cueste, como la única posibilidad de que su obra lo trascienda, ya que presenta una enfermedad terminal. Una actriz (Tati Alcántara) ejerce todo tipo de desmesurada presión para conseguir un rol protagónico, para que “su nombre salga en los créditos” y la perfecta víctima en medio de todo el conflicto, Francisca (Carolina Barrantes).

casitransilvania2En Casi Transilvania cada escenario -ya sea un café común, un parque, la sala de una casa- deja su “normalidad” para convertirse en un espacio que inquieta. Esto viene dado no solo por la tensión intrínseca que el original texto de Colio posee, sino por los aciertos de dirección de Isola y el certero y minimalista diseño escenográfico, que aprovecha cada espacio de la amplia sala de teatro del ICPNA; todo esto en conjunción con la selección musical y las proyecciones, cual película, pues en esta obra los lenguajes, cinematográficos y teatral, se cruzan, al inicio, de modo desconcertante -en tanto puede parecer forzado- pero después, todo cae por su propio peso y comprendemos que la propuesta tiene como uno de sus principales aciertos el uso multimedia, sin parecer imposición o capricho, sino más bien parte una propuesta global muy bien afiatada. Ironía, melodrama, humor negro: tres elementos que armonizan y hacen de esta puesta en escena, una de las imprescindibles de esta temporada. Adicionalmente, las actuaciones poseen el aura que una obra como esta necesita: destacan la presencia escénica de Urpi Gibbons –que se consigue no solo con su trabajo en el escenario, sino con el vestuario, maquillaje y peinado, que la delinean como una figura imponente dentro de las debilidades propias del personaje; y el trabajo cargado de sencillez y naturalidad de Carolina Barrantes, que le pone freno de modo muy sutil al ritmo vertiginoso que va tomando la obra. Por su parte, Tati Alcántara construye de modo certero la figura de la actriz obsesiva y sin escrúpulos; mientras que, quizá por el peso escénico de los personajes femeninos, el rol de Llusera se percibe como mucho menor, principalmente en intensidad y solidez. El elenco femenino funciona con precisión. Acertada selección del director, pues incluso en los momentos en que se juega con la figura del doble, Barrantes y Alcántara parecen tener rasgos muy similares.

En contraposición al idealismo que la ficción tradicionalmente puede suponer, en Casi Transilvania toda posibilidad idílica se diluye, desdibujando, a su vez, los límites de la ficción: inclusive la dinámica de la cámara y la pantalla nos anuncia que la vida, quizá, es también representación, que todos los personajes “reales” poseen una máscara que solo se cae enn situaciones límite. Que lo más importante, en esta sociedad individualista y solitaria, es ser visto. Perdurar.

 

Mientras canta el verano

Dramaturgia y dirección: Diego La Hoz

Espacio Libre

EspacioLibre, grupo de teatro, fundado por Diego La Hoz en julio de 1999. Con la filosofía del teatro como práctica cotidiana se gesta la investigación escénica que alumbra la postura experimental del grupo. Con más de veinte obras montadas, reconocidas por la prensa especializada como provocadoras y con sello propio, y siempre apostando por la dramaturgia propia y peruana.

"Mientras canta el verano"
“Mientras canta el verano”

Escrita entre 1924 y 1927 y publicada en 1928, La casa de cartón es catalogada como una obra de juventud, un texto de género indefinible conformado por episodios breves sin conexión aparente, de tono evocativo y profundamente lírico. Narración vanguardista, Ricardo Silva-Santisteban enmarca su aparición así: “La búsqueda de originalidad y el desaire por el relato tradicional conllevan una serie de rupturas de carácter formal: del tiempo cronológico, del espacio, múltiples narradores desde distintos puntos de vista, etc. Como estos experimentos atentan contra la esencia misma de la narrativa tradicional, esta se convulsiona y, o se agota y se extingue, o produce ejemplos hipertrofiados. La nueva forma de narrar se encuentra, por otra parte, lejos de los mercados de producción editorial y solo aparece como ejemplo de tenacidad de sus creadores” (p. 10, 2006). Espacio Libre toma como eje inicial de trabajo el texto del poeta barranquino para realizar una versión libre, iniciativa que confirma su ímpeto de búsqueda y exploración constante, huyendo de los procesos tradicionales y, recurriendo a la cita referida líneas arriba, “lejos de los mercados de producción”, “solo aparece como ejemplo de la tenacidad de sus creadores”.

Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.
Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.

El elenco de Mientras canta el verano está conformado por Aurora Colina, Eliana Fry García Pacheco ‒nominada recientemente como “actriz revelación” en los Premios AIBAL por su trabajo en Los Funerales de Doña Arcadia‒ quien ofrece un trabajo intenso pero muy bien controlado; Karlos López Rentería, como el gallinazo “que busca ser reconocido por la Historia de su país” ‒innegable la fuerte presencia escénica de Karlos‒ y que termina por quitar protagonismo a la figura del poeta, que a partir de la segunda mitad de la obra se torna en una presencia más circunstancial que necesaria. El rol de Martín Adán recae en Javier Quiroz, joven actor que debuta con esta obra. La propuesta del grupo plantea una relectura muy libre ‒ojo, no estamos frente a una adaptación, así se anuncia en el programa y en las notas de difusión‒ en la que convergen importantes aspectos sociales: el estado, el poder, la educación, los medios de comunicación y la política, que dialogan a través de la apelación a la Historia del Perú. Todo esto bajo una mirada crítica, característica de las recientes propuestas de Espacio Libre. Mientras canta el verano incide también –y de forma medular, tratando de articular el discurso escénico- en la implantación de la modernidad en el distrito de Barranco y también en la ciudad. Martín Adán es así extraído de su contexto histórico, generando movilidad en el desarrollo temático, y el pretexto para que se enfrente a diversos episodios decisivos de la Historia. Fragmentos de La casa de cartón surgen de cuando en cuando, como para recordarnos que el poeta está ahí, dando rienda suelta a su creatividad en medio de la abrupta realidad.

Con elementos muy cuidados y detalles que multiplican -exponencialmente- la simbología de la propuesta; con una elocuente y funcional escenografía –aspectos trabajados pertinentemente por Carol Gaspar y Luis López Rentería-, su “trama” puede resultar difícil de seguir, incluso puede llegar a percibirse como inconexa, traduciendo, en cierto sentido, la narratividad inexistente de su referente principal. Creemos, sin embargo, que Mientras canta el verano no supera propuestas anteriores de Espacio Libre. Quizá la multiplicidad de ejes que el discurso plantea, esta vez, le reste en vez de aportar profundidad. Eso sí, el trabajo con textos no dramáticos como “disparadores” creativos parece ser ya una marca de la agrupación, determinación que les abre un universo complejo y con resultados que hasta ahora vienen siendo más que interesantes. Determinación que provoca, además, acudir a la lectura de los referentes principales.

Bibliografía:

Adán, Martín. Obra poética en prosa y verso. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006. (Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban)

MENSAJE NACIONAL POR EL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2015

Escrito por Diego La Hoz

 

“Tanta es nuestra pereza intelectual que estamos cómodamente sumidos en el congelado esquema de una quimera” S. Salazar Bondy

 

En 1961 el Instituto Internacional del Teatro (ITI) proclamó el 27 de marzo como el Día Mundial del Teatro. Celebración que hasta hoy -y creciendo- se realiza en un centenar de países con un mensaje global que nos reúne alrededor de la voz de un reconocido teatrista y los teatros del mundo. Sin embargo, cada centro del ITI designa un representante local para darle mayor relevancia a esta fiesta. Con esta tarea aparecen todas las preguntas que uno debe formular para darle dignidad y sentido nacional a un mensaje dirigido -en esta ocasión- a la comunidad teatral del Perú. Pienso que es un gran momento para hablar de “nuestras cosas”. Pienso también que estas breves palabras no alcanzarán y el papel, en este caso, no lo aguantaría todo. Si pues, somos complejos. No nos mintamos. Ser conciliadores, inclusivos y políticamente correctos tampoco sería un mensaje sincero. Nuestros míticos intentos por definirnos son de tal magnitud que nos hemos creído varios cuentos. Lima sigue siendo el ombligo colonial del Perú. Pero felizmente, no es el Perú.

Como diría Einstein “La imaginación es más importante que el conocimiento”. De eso tenemos bastante. Imaginemos por un momento un país que escucha, que no olvida, que abraza la diferencia con amor y sobre todo con autoestima renovada. Haciendo honor a la “cerviz levantó” de nuestro Himno Nacional. Quizá otra sería la mirada de los que andamos las calles con el apuro de los días y la insoportable bulla del asfalto. Quizá no tengamos que inventar movilizaciones cívicas todas las semanas por reclamos cada vez más absurdos que solo levantan polvo para tapar alguna zanja maloliente. Quizá podamos confiar en que nuestros hijos e hijas vayan a una escuela libre y gratuita sin temor a ser maltratados. Quizá nos enfermemos un poco menos. Quizá otros serían nuestros sueños y otras nuestras preocupaciones. Quizá podamos imaginar que la cultura también cura el hambre de un país ancho y mayormente ajeno.

Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde. Aunque perdamos la cabeza cada fin de mes. Es cierto. Estas pequeñas certezas nos hacen humanos. Nos vinculan en un solo grito. Nos regalan utopías y nos devuelven la vida. Todo es fuente creativa. Todo puede ser teatro. Bueno o malo, no importa. Mucho más ahora que nuestras palabras son usadas para “infinitos escenarios” del cotidiano. Y actores hay por montones. Los vemos en los noticieros todos los días. Exhibiendo como pavo real su dudosa cordura. Su llantito que resuena como letanía al Cristo Morado. Y claro, parece que espectadores hubiera a borbotones, pero la realidad dice lo contrario. Mucha vitrina para pocos observadores. Aplicado a nuestras salas teatrales es más fácil reconocerlo. Pero, ¿Estamos haciendo algo al respeto? ¡No! Ninguna butaca se llena sin crearle conciencia sostenible al visitante. El éxito de afuera no garantiza el éxito de aquí. No somos la capital de futuro. Aún no.

El reto está en alumbrar una nueva raza de actores. Actores y actrices sin máscaras. Con impoluta sinceridad para obtener el privilegio de mentir en el escenario usando la realidad como insuperable. Tarea difícil. Tarea urgente. ¿Qué debemos celebrar entonces un día como este? ¿Qué debemos celebrar todos los días? ¡La verdad! Ese teatro que apuesta por ser honesto sin bajarse los pantalones. Ese teatro que se gesta en la calle y que reclama su calle. Ese teatro que entretiene pero que señala con el dedo las cicatrices. Ese teatro que señala pero que no oculta su buen humor. Ese teatro que se hace detrás de los telones. Con luz de día. Con luz de salón de clases. Con luz de casa. Ese teatro que no teme levantar la voz porque sus patrones le patean el trasero. Ese teatro que no necesita bolsa de viaje, ni grandes edificios para hablar de su entorno. Ese teatro que no llora sobre la leche derramada porque es capaz de ordeñar todas las vacas del mundo. Ese teatro que no “necesita” el aplauso porque se da espontáneamente como un regalo de los dioses. Ese teatro que sí “necesita” el aplauso aunque venga incluido en su impagable entrada. Ese teatro que no compite con su propia sombra, ni se recuesta a la sombra de un poderoso funcionario. Ese teatro que se da la mano, que se besa con ternura y que convive con el otro para re-conocerse a sí mismo.

Recuerdo a Sara Joffré -en una ilustre ceremonia de una universidad trujillana- decir mientras rechazaba un reconocimiento público: “Este país está enfermo de aplausos”. ¿Entonces qué pensar? Simplemente, pienso, celebremos la verdad. Celebremos la vida. Celebremos nuestros teatros del Perú en toda su anchura multicolor. ¡Ha llegado el momento de reinventarnos y hacernos cargo de nuestra historia sin vendas en los ojos! ¡Celebremos la esperanza! ¡Celebremos! ¿Celebremos?

 

DIEGO LA HOZ

(Lima 1971)

Diego La Hoz
Diego La Hoz

Director, dramaturgo y pedagogo teatral autónomo. Fundador de EspacioLibre, grupo teatral que desde 1999 construye un espacio para la creación escénica en libertad con incidencia en dramaturgia propia y peruana. Es miembro de la Asociación de Investigación y Crítica Teatral Argentina (AINCRIT) y parte del equipo consultor de las Revistas Digitales “Teatralidades” (Estados Unidos) y “Dramateatro” (Polonia).

Ha recorrido con trabajo gran parte del país y Latinoamérica. Siendo México, Argentina y Ecuador, algunos lugares donde su nombre y el de EspacioLibre se consideran como referentes para nuevos creadores. En 2008 crea El Encuentro Del Barranco, dedicado a convertirse en un espacio de intercambio con grupos pares de diversas partes del continente. En 2009 recibe el reconocimiento del Movimiento de Teatro Independiente del Perú como uno de los “Nuevos Hacedores del Teatro Peruano”. Enfocado actualmente en el proyecto Casa EspacioLibre de Barranco. Lugar que acoge no solo obras teatrales de diferentes lugares del mundo con entrada liberada y salida solidaria, sino también un proyecto de-formación escénica permanente en el que la experimentación y el contacto con el espectador generan el calor de hogar necesario para que el arte cobre sentido.

 

MENSAJE DEL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2015

Por Krzysztof Warlikowski

Los verdaderos maestros del teatro son más fáciles de encontrar lejos del escenario. Y por lo general, no tienen interés en el teatro como una máquina para replicar convenciones y la reproducción de clichés. Ellos buscan la fuente pulsante, las corrientes de vida que tienden a pasar por alto salas de espectáculos y la multitud de personas empeñadas en la copia de un mundo u otro. Copiamos en lugar de crear mundos que están enfocados o incluso dependan de un debate con el público, sobre las emociones que se hinchan por debajo de la superficie. Y en realidad no hay nada que pueda revelar las pasiones ocultas mejor que el teatro.

Muy a menudo me dirijo a la prosa de orientación. Día tras día me encuentro pensando en los escritores que hace casi cien años describen proféticamente pero también serenamente el declive de los dioses europeos, el crepúsculo que sumió a nuestra civilización en una oscuridad que aún no se ha iluminado. Estoy pensando en Franz Kafka, Thomas Mann y Marcel Proust. Hoy me gustaría también contar con John Maxwell Coetzee entre ese grupo de profetas.

Su sentido común del inevitable fin del mundo, no del planeta, sino del modelo de las relaciones entre humanos y del orden social y la agitación, es conmovedoramente actual para nosotros aquí y ahora. Para nosotros que vivimos después del fin del mundo. Quien vive en la cara de los delitos y conflictos que diariamente surgen en nuevos lugares más rápido incluso de lo que los ubicuos medios de comunicación mantienen al día. Estos incendios crecen rápidamente aburriendo y desapareciendo de los informes de prensa, para nunca volver. Y nos sentimos desamparados, horrorizados y cercados. Ya no somos capaces de construir torres y los muros que construimos tercamente no nos protegen de cosa alguna, por el contrario, ellos mismos exigen protección y cuidado que consume una gran parte de nuestra energía vital. Ya no tenemos la fuerza para tratar de vislumbrar lo que hay más allá de la puerta, detrás de la pared. Y es por eso exactamente el por qué el teatro debe existir y donde debe buscar su fuerza. Para mirar dentro buscando lo que está prohibido.

“La leyenda trata de explicar lo que no se puede explicar. Debido a que se basa en la verdad, debe terminar en lo inexplicable” – Así es cómo Kafka describió la transformación de la leyenda de Prometeo. Estoy convencido de que las mismas palabras deben describir el teatro. Y es esa clase de teatro, uno basado en la verdad y que encuentra su fin en lo inexplicable el que deseo para todos sus oficiantes, los de la escena y los del público, y lo deseo con todo mi corazón.

Traducción: César C. Muñoz (Secretario General Centro Mexicano ITI UNESCO)

 

Krzysztof Warlikowski

Krzysztof Warlikowski
Krzysztof Warlikowski

Es un de los más grandes directores de escena europeos de su generación, nacido en Polonia en 1962. En colaboración con el diseñador Malgorzata Szczesniak, Warlikowski crea imágenes teatrales excepcionales. Su proceso de trabajo lleva a sus actores a llegar a las capas más profundas de la creatividad. Él creó nuevas formas de representar a Shakespeare, su trabajo también incluye interpretaciones subversivas de las tragedias griegas, pero también es conocido por su puesta en escena de autores contemporáneos. Su producción de Sarah Kane en el Festival de Aviñón 2002 y el Festival de Teatro de las Américas en Montreal fue muy bien recibida. Este fue un momento decisivo para la Warlikowski y su presencia internacional. Desde 2008 es director artístico del Teatre Nowy (New Theatre) en Varsovia, donde dirigió hasta ahora cuatro piezas basadas en adaptaciones: (A) pollonia (2009), The End (2010), Cuentos africanos de Shakespeare (2011) y Kabaret Warszawski (2013). Actualmente está trabajando en la adaptación teatral de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Warlikowski ha creado una visión personal de la representación y el lugar del teatro en la sociedad mediante la participación de la audiencia en el debate. Su lema para el teatro se convirtió en: “Salir del teatro.”

Lima Laberinto XXI

Dramaturgia: Darío Facal (España) y Peru Saizprez (Perú)

Dirección: Darío Facal

Adaptación: Milovan Radovic, Pedro Truchado y Darío Facal

Patria Producciones

LIMA LABERINTO XXI - 1“Propuesta nueva y diferente que muestra la perspectiva de nuestra ciudad”. “Adaptación a nuestra coyuntura de una de sus obras más aclamadas [de Facal] Madrid Laberinto XXI”. “Esta es una adaptación del concepto de su obra original Madrid laberinto XXI, reestrenada en dos oportunidades y con permanencia de un año y medio en la escena madrileña”. “Facal, junto al poeta y publicista peruano Peru Saiz Prez, plantean, a través de esta puesta, una radiografía de nuestra vida en la ciudad moderna y sus contradicciones”. Estos son algunos de los enunciados difundidos en los diversos medios de prensa (El Comercio, La República, El Peruano, CC. Británico, etc.) para publicitar la puesta en escena de Lima Laberinto XXI. Se anuncia, además, que “se trata del testimonio de seis actores limeños de diferentes estratos sociales que confiesan sus miedos y sueños a través del humor y la ironía”. La concepción misma de esta propuesta se plantea y define como “novedosa”. En escena, seis actores (Lucía Caravedo, Dante del Águila, Gonzalo Molina, Anaí Padilla, André Silva y Camila Zavala) juegan con un doble estatuto ficcional: pretenden no actuar, sino “estar”, “ser” en escena (poética con la que trabaja Facal). Hablan directamente al público, alejándose de la representación de “un personaje” como tradicionalmente podría esto ser concebido, e interpretan “personajes” llamados como ellos mismos. Se trata, como el mismo dramaturgo y director refiere, de un trabajo actoral que enfatiza en la conexión que estos actores logran con el texto ya escrito, fijo, para apropiarse de él y –creemos- proyectar la ilusión de un discurso testimonial. Con ejecuciones dispares esto no se consigue, pues termina por resultar evidente que están actuando, cuando, se supone, eso es lo que se quiere evitar. Con excepción de Gonzalo Molina y Camila Zavala, quienes consiguen sacar adelante su monólogo con soltura y empatizar inmediatamente con el público.

LIMA LABERINTO XXI - 2collage
Lima Laberinto XXI

Desde nuestra perspectiva, la mayor adaptación que se ha realizado ‒más allá del vídeo introductorio en el que se ven diversos espacios urbanos de la ciudad‒ es la variación de algunos referentes culturales propios de la realidad peruana. Más allá de eso, parece que la puesta ‒como todo montaje de dramaturgia tradicional‒ guarda estrechas semejanzas con la escenificación madrileña (cuyo tráiler podemos ver aquí). Refiere Facal en una entrevista para La República: Esta es una obra literaria con piezas escritas. Lo que sí hay es un intento, y aquí la importancia del casting, de que los textos se acerquen al actor, porque aquí no hay personajes. Entonces, los actores hablan en su nombre. Cuando la estrenamos en Madrid, como madrileños, y aquí ellos, como limeños.” Creemos que no resulta suficiente hablar de “adaptaciones” contextuales: el trabajar con actores peruanos, emplear páginas blancas peruanas en el piso de la escenografía en vez de españolas, etc., y que esta propuesta resultaría impactante ‒como pretende, sin éxito‒ en tanto cumpla con “hablar” desde Lima y para Lima. Siendo un discurso construido fuera –sin intención de caer en patrioterismo- termina por sentirse implantado, falso.

LIMA LABERINTO XXIEn escena, se emplean elementos audiovisuales y proyecciones que tratan de enfatizar el discurso que trata de ser poético, discurso que en vez de eso solo logra ser un tanto efectista y juvenil, incluso ingenuo; como “Tu presencia es importante porque evita tu ausencia”, “Viviríamos en un mundo mejor si tuviésemos grito poético”, “Sobre la imposibilidad de amar en pretérito imperfecto”, “Estamos hechos de la misma materia de los sueños: de palabras”, etc. Estos abren las intervenciones de cada personaje que, como ya referimos, monologan sobre su experiencia con respecto a algún tema mayor, como el amor, la soledad, la necesidad de aceptación, etc. Quizá algunos de los momentos más atractivos visualmente sean aquellos en los que los actores sostienen letreros led, como si el fluir de palabras de estos los atravesaran, imagen elocuente del laberinto interno en el que están inmersos los ciudadanos de las grandes urbes.

Quizá, de los enunciados difundidos en medios, el más certero sea que la obra es “una radiografía a nuestras vidas en una ciudad moderna y contradictoria”. Una radiografía un tanto superficial, que ni siquiera esboza los principales problemas de una ciudad como la nuestra, pero que sí se regocija en lo personal. Tal vez esa sea su única intención. Así, la adición de “Lima” al título de esta propuesta escénica termina por sobrar.