Libertinos. La decisión de pensar cuando ya nadie quiere pensar

Dramaturgia: Eduardo Adrianzén

Dirección: Óscar Carrillo

“Es política la elección de un texto o de una metáfora, es político el silencio sobre determinadas cuestiones, es política la necesidad de adaptar las obras, o la ratificación de un statu quo, es político el convenio de gestión, es político el tipo de relación con el público, la adhesión o la indiferencia”
“Dramaturgia Vertical y producción de sentido político” – Jorge Dubatti

Libertinos, del dramaturgo Eduardo Adrianzén, toma como pretexto la historia del joven libertino Claude Le Petit, quien en la Francia del siglo XVII fue dejado de lado por mismo orden político que avalaba el pretendido libertinaje de la época, dejando que muera en la hoguera. La historia es “representada” por un grupo de estudiantes universitarios, y es así como ante los ojos de los espectadores estos jóvenes contemporáneos asumen roles de hace cuatro siglos atrás, tiempos en los que vivió Le Petit y que –presumiblemente- habrían de ser más restrictivos que los nuestros, sin embargo, en el transcurso de la acción dramática vemos como estas épocas y sus órdenes sociales, pese a ser tan distantes temporalmente, en realidad no lo están tanto ideológicamente.

Se trata de un texto dramático que articula un lenguaje intenso y muy lírico a la vez; con críticas constantes a través de metáforas y simbolizaciones no siempre encubiertas, sino más bien directas. Esto produce, en conjunción con la agilidad de las acciones, el constante interés del espectador, que enfoca su atención en los diversos puntos del escenario en el que se centra el desarrollo de la trama. Y es justamente un escenario amplio y con los implementos escenográficos necesarios el que propicia el desplazamiento constantes de los actores. Es una obra que realmente se desarrolla a través de palabras y de acciones, que no deslumbra con fastuosidad, sino que más bien impacta e interpela al espectador. Sin duda un trabajo de dirección solvente, acompañado con la participación de un grupo de actores que se muestra homogéneo en escena. El rol principal es desarrollado de modo notable por Emanuel Soriano, que muestra su gran capacidad interpretativa. Empero, es necesario señalar algunos problemas de dicción y proyección de voz por parte de Alejandra Núñez (Henriette) y de Omar García (Monseñor Jean-Louis), que si bien no opacan el montaje, le restan legibilidad. Es importante mencionar también el buen manejo de la iluminación, que genera texturas y espacios; de la música; y del vestuario y maquillaje, elementos que en conjunto aportan a un texto escénico que posiblemente se alce como lo mejor de la temporada.

Cuando nos referimos a “la decisión de pensar cuando ya nadie quiere pensar” tenemos en cuenta la relevancia ideológica y política de Libertinos, en tanto cuestiona aspectos contemporáneos; como la libertad, el poder, la religión y la censura; todos en relación con el paradigma de la razón. Entonces, la contemporaneidad del texto -pese a los referentes históricos con los que establece diálogo y de los que se sirve de pretexto- radica no solamente en los cuestionamientos directos o indirectos hacia sucesos actuales, sino en su capacidad de cuestionar la facultad del pensar por uno mismo, como individuo, en una sociedad que reproduce modos de pensamiento y en consecuencia, masas, y no individuos. Es una puesta en la que “vivimos el evento íntimo de la creación”, como refiere el director en el programa de mano, evento y metaforización a las que podemos como espectadores y como sujetos adherirnos o ser indiferentes. Como lo dice el dramaturgo en el programa, “cualquier semejanza con la realidad nacional, no es coincidencia”

Compartimos algunas entrevistas brindadas por Adrianzén sobre la obra:
“Eduardo Adrianzén: ‘Libertinos’ tiene cosas que me han pasado”
http://www.tabernacritica.com/2012/07/eduardoadrianzen.html
“Ahora todos son pacatos”
http://www.larepublica.pe/27-07-2012/eduardo-adrianzen-ahora-todos-son-pacatos
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2 thoughts on “Libertinos. La decisión de pensar cuando ya nadie quiere pensar

  1. En verdad no me queda otra que criticar tu critica.

    De verdad crees que esta obra “impacta e interpela al espectador”???

    EL marketing de esta puesta nos habla sobre gente que se dedica a hacer lo que quiere a los excesos, pero muy poco exceso se ve. Cuando vi la obra, en ningun momento me he sentido “interpelado”. La obra pasa por agua tibia como se dice.

    Hablas de un grupo de actores que “se muestra homogeneo en escena”, pues dire mi percepción de esto. La puesta más parecía una competencia entre los actores (todos jovenes e impetuosos, excepto camila y omar) por ver quien proponia mas cosas, por mostrar su inventiva actoral, su creatividad de actor para hacer mucho juego de variables a cada texto que tuviera y sobre todo a su monologo correspondiente.
    Muestra de este exceso es el personaje q hizo Gonzalo Tuesta, muy solvente en escena, pero llegaba al limite de su manejo de texto. Si bien es cierto, enriqueció mucho al personaje, este hacia tanto cambio en el texto, que se volvia incomprensible, es decir, esta fastuosidad de variables se volvia un obstaculo para entender lo que decia, entonces solo podiamos ver un actor moviendose mucho, con mucho juego de variables pero diciendo poco.

    En el caso de Emmanuel soriano, es respetable su actuación mas no es “notable”, piensa un poco como lo hubiera hecho otro, te imaginas? hubiera sido lo mismo. No encuentro algo extraordinario, pero si puedo comentar cosas que le faltaron. Concuerdo con la critica de Alonso Alegria

    http://blogs.peru21.pe/teatrosyteatreros/2012/08/libertinos-una-obra-conservado.html

    Emmanuel dice un texto “follar el culo, follar al papa” cuando lo unico que se le ocurre es correr de una escalera a otra, de una manera que disfruta el publico, claro “follemos todo” que alegria, pero un momento…esta diciendo que follen al papa, cachen al papa… No deberia eso escandalizarnos???? La mayor parte de lima es catolica, ferviente “seguidora” del papa, pero resulta que el texto de soriano no me mueve ni un pelo. Porque? una de las razones, y que la nombra Alonso, es por el texto mismo. Follar es una palabra muy suave, no propia del peru, pueden leer su critica para entender mas.

    La otra es el trabajo de emmanuel, por favor no puedes decir follemos el culo de la misma forma que al papa, y a todo lo que querias follarrr, se supone que si estas en una sociedad reprimida, decir c/u de esos textos, teniendo niveles de rebeldia, debe ir provocando de a pocos ALGO en el personaje. Debe ser dificil y liberador, y aterrador y guerrillero decirlo,te estas revelando contra todo, contra una institucion gigante. Mas parece un palomilla de ventana.

    Otra critica es lo que dices de la diccion de Omar y la otra chica, si ese problema fuera SIEMPRE seria importante acotarlo, pero no lo es y tal vez solo lo viste en algunos textos. Cuando la vi no hubo nada de eso.

    Lejos de ser lo mejor de la temporada, Libertinos es una gran muestra de una publicidad engañosa, mucho se vendió diciendo “libertinaje” “rebeldia” y como dice Alonso, se queda en la pacatería de un director que no quiso arriesgar mas alla. Hablando de esto, el desnudo de Emmanuel aporta tan poco a la historia, que dura apenas 7 segundos, 7 segundos en los cuales lo unico q se le ve es el culo, oh gran muestra de libertinaje. Esa “propuesta” muestra las ganas de poner un desnudo si o si en cualquier parte de la obra. No justifica.

    • Concuerdo con lo que mencionas sobre el desnudo, sobre el cual no referí nada pues la temporada aún no terminaba cuando redacté mi reseña y no quería soltar datos de más. Fue sí, es cierto, un desnudo injustificado que me parece no venía a lugar por poco significativo y por no mostrarse en un momento “cumbre”.
      Eso sí, durante la función a la que yo asistí pude ver varios rostros -por lo general de parejas de señores mayores- que ponían expresión de escándalo con las afrentas discursivas de la obra.
      Sobre el “lenguaje” empleado, me parece que de lo que se trata no es tan simple como qué palabras se dicen, sino cuan a tono estas van con un texto bien trabajado, a mi gusto. Por lo pronto, qué bueno que hayan discrepancias -sería ilógico y penoso que no las hayan-, algunos nos sentimos interpelados, otros no. Y por supuesto que leí la crítica del señor Alegría, al parecer usted concuerda siempre con él -y es un agran lector suyo-; por mi parte, yo no concuerdo con él esta ocasión.
      Saludos!

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