Yerma… mujer que no se habita

Obra original de Federico García Lorca

Intervención y adaptación de María Laura Vélez

Dirección: Ximena Arroyo

Co-producción de Teatro en Ruta –proyecto de teatro itinerante de la Asociación de Artistas Aficionados– con la Asociación Cultural Proyecto Mariposa.

Intervenir un texto dramático puede constituir una tarea complicada y resultar infructuosa, sobre todo por la dificultad de enfrentarse al texto para transformarlo a través de la apropiación del mismo. Esto no sucede con el trabajo realizado por María Laura Vélez, quien a través de una lectura del clásico lorquiano -al parecer muy personal-, logra adueñarse del texto para mostrar ante los espectadores un producto que es a la vez fiel al ímpetu lorquiano; cuestionador de la represión y de los alcances de la feminidad, cercano a la muerte o a los desenlaces dramáticos y plagado de símbolos propios de la estética de García Lorca -colores, lirismo, flores, etc-, y que también se muestra como diferente y tocado por una sensibilidad distinta.

Yerma -nombre alusivo a la infertilidad- es una mujer que se obsesiona con la idea de ser madre y que ve en ello la única posibilidad de la realización personal y la constitución de un futuro como mujer, en la formación de su carácter e intereses interviene la presión social y la figura de la mujer como asociado a lo privado, factores que son cuestionados a través del montaje. Este aspecto genera discusiones con Juan, su esposo, y el “problema” se ve agravado por el amor oculto que siente por Víctor. El rol de Yerma es interpretado alternamente por María Laura Vélez, Yvonne Ydrogo y Marietta Tonsmann; quienes se adecuan al rol, y si bien durante las primeras escenas esto puede resultar un tanto confuso ya que los desempeños no son parejos, esta traba queda atrás a medida que las acciones se desarrollan y que ellas, con amplia destreza, logran sacar adelante. Es Manuel Calderón quien desarrolla los papeles de Juan y Víctor, mostrando un gran desempeño, pues parece que el rol fuera interpretado por dos actores distintos. Destacamos la figura de este último y de María Laura Vélez, quien logra la mayor intensidad escénica en el rol de Yerma y en el papel de la Vieja, mujer anciana que posee el saber de la fecundidad y de la vida. Este personaje, pese a prestarse a la ironización mediante la formulación del estereotipo, es resuelto de modo que presenta una naturaleza graciosa y a la vez consterna a la protagonista.

Destacamos también el trabajo de dirección, pues Ximena Arroyo guía al grupo por un camino coherente que da como resultado una puesta sólida, que revela además el manejo de los saberes y formación de sus actores vinculados a su propia presencia, que utilizan con destreza los títeres y marionetas: constituyen estos una incorporación de recursos ingeniosa, que resuelve creativamente la presencia y el mutismo de las cuñadas de Yerma.En una entrevista brindada a Jorge Eslava para el diario La Republica, María Laura Vélez afirma: “Quise profundizar en temas y símbolos que aquejan a la gente de nuestro tiempo y jugué respetuosamente con diferentes lenguajes artísticos.” Consideramos que logra su propósito al adueñarse del texto para convertirlo en una forma de crítica muy íntima pero a la vez universalmente femenina de las formas de opresión y de cómo estas se relacionan con las posiciones establecidas de la mujer en una sociedad alienante.

Yerma… mujer que no se habita es el montaje institucional por los 74 años de creación de la Asociación de Artistas aficionados. Nosotros tuvimos la oportunidad de espectarlo en el Auditorio Petroperú, el día 9 de agosto de este año. Dado que se trata de un montaje itinerante, hemos considerado necesario mencionar que, dada la naturaleza de la sala en la que se presentó -que no era una sala de teatro específicamente, sino más bien un amplio auditorio, con un escenario bastante grande y con una gran capacidad para albergar un gran número de visitantes-, hubo un buen aprovechamiento de los espacios, entradas y salidas de auditorio. La iluminación, sin embargo, dado que no se trató de una sala de teatro, se tornó precaria y brusca por escenas e incluso pude percibir que quienes estaban en las primeras filas se vieron obligados a reacomodarse por la intensidad y el alcance de la luz de los reflectores, que parecía imposibilitarlos a alzar la mirada. Además, por momentos la voz de las actrices no era oída con claridad y la reproducción del fondo musical se tornaba estentórea, muy ruidosa y perturbadora. Hemos mencionado estos aspectos con la finalidad de que a futuro, en los diversos escenarios que esta obra sea montada, algunos aspectos sean afinados de modo más preciso, para que no opaquen el correcto trabajo de los actores y la solvencia de la puesta misma.

Adjuntamos la entrevista referida en nuestro texto:

María Laura Vélez: “La sociedad occidental ha manipulado a la mujer” – Vía La República

http://www.larepublica.pe/09-07-2012/maria-laura-velez-la-sociedad-occidental-ha-manipulado-la-mujer

Acá el vídeo promocional del montaje:

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