Contra la ignorancia y la desigualdad. Sobre “Corazón Normal”

Teatro La Plaza

Dramaturgia: Larry Kramer (EE.UU.)

Dirección: Juan Carlos Fisher

Dirección adjunta: Vanessa Vizcarra

CORAZÓN NORMAL 3
“Corazón Normal”

Polémica en el contexto de su aparición (Octubre, 1985), “Corazón Normal” – una de las cien mejores piezas teatrales del siglo XX según el Royal National Theatre de Gran Bretaña- del escritor y activista Larry Kramer está ambientada en Nueva York de inicios de los ochentas y retrata el contexto en el que una extraña enfermedad que afecta principalmente a hombres de la comunidad homosexual aparece; desatando así una crisis en la salud pública, miedo y discriminación ante la ignorancia de las causas del mal. Es en este ámbito en el que Ned Weeks (Rómulo Assereto), impetuoso y confrontacional escritor y activista judío, impulsado por la Dra. Emma Brookner, pone en marcha una organización con el fin de difundir información sobre la creciente epidemia y generar conciencia. Se suman a su iniciativa Bruce Niles (Raúl Zuazo), joven burócrata educado y mesurado -de carácter opuesto a Ned- que aún no había admitido su opción sexual abiertamente; Tommy Boatwright (Fernando Luque); y Mickey Marcus (Gonzalo Molina). En el transcurso de las acciones vemos cómo se desarrollan diversos conflictos al interior de la organización y cómo esto afecta las relaciones entre los personajes, además de cómo ellos viven la cercanía de la misteriosa enfermedad, que va cobrando cada vez más vidas y matando a sus seres queridos. El conflicto principal de la obra emerge como una interpelación al público espectador, acerca de la igualdad de derechos de los seres humanos, indistintamente de su opción sexual; y de la capacidad de amar.

Felix Turner (Paul Vega) y Ned Weeks (Rómulo Assereto)
Felix Turner (Paul Vega) y Ned Weeks (Rómulo Assereto)

Mediante un lenguaje directo y casi carente de metáforas, además de una escenografía sobria, el potente y conmovedor texto de Kramer dirigido por Fisher, enfatiza en el poder de la palabra y de las acciones para conmover al espectador, e incluso para llegar a una solidarización con los personajes; además de invitar a la reflexión y consideración de nuestros principios y valores vitales. Empero, tratándose de un texto que implica tanto compromiso por la temática que comprende y por la relevancia histórica, ideológica y social de esta, es necesario referir algunos puntos que no parecen guardar coherencia interna en el montaje; por ejemplo, el empleo de un fondo móvil que ha de sugerir algún simbolismo, pero dado que se trata de una puesta que se caracteriza por la “limpieza” y claridad de sus enunciados, así como del empleo del ya referido lenguaje directo e incluso crudo, ¿qué cabida tiene este fondo? ¿Se trata solo de un adorno? Otro aspecto de necesaria mención es el del trabajo actoral, en el que destacamos el desempeño de Sofía Rocha -en aquella notable escena del segundo acto en el que le niegan los fondos para proseguir con su investigación- y de Gonzalo Molina -iracundo y lleno de frustración ante la manipulación que ejercen sobre él en su trabajo, además de la presión que lo lleva a “explotar” ante la no obtención de resultados en la organización-; si bien podemos ver en escena un elenco en gran medida homogéneo, consideramos que hay aspectos dentro de la labor de caracterización que son cuestionables.

Dra. Brookner (Sofía Rocha) y Ned Weeks (Rómulo Assereto)
Dra. Brookner (Sofía Rocha) y Ned Weeks (Rómulo Assereto)

Para nosotros el más notorio es el de Felix Turner,  personaje que establece una relación sentimental con Ned. El rol interpretado por Paul Vega -notable en la transición salud/enfermedad, a lo que ayuda el maquillaje- nos remite inmediatamente, a pensar en otro personaje que ya interpretó antes: el desesperanzado Stanley de “La fiesta de cumpleaños”, pese a que se trata de personajes con caracteres disímiles. Otra acotación acerca del trabajo actoral es necesaria en el caso del personaje interpretado por Zuazo, sobre todo en la escena en la que se “derrumba” y quiebra ante Ned: pese a que esta acción supone una “ruptura de la coraza” tras la que se oculta un ser más sensible de lo que se muestra, lejos del pragmatismo que lo caracteriza; el desempeño de Zuazo no logra enfatizar en ese quiebre, perdiendo así potencia e intensidad en una escena que bien podría constituirse como una de las más impactantes del montaje. Por su parte, Rómulo Assereto ofrece una interpretación correcta, a tono con lo que el carácter de su personaje supone. Así lo hace también Fernando Luque en los dos roles que desempeña -David y Tommy-; y también Cristian Rivero, en su primera incursión teatral, en la personificación de Craig Donner e Hiram Keebler. Interviene también Paul Martin como Ben Weeks, abogado hermano de Ned.

El potente texto de “Corazón Normal” confirma su actualidad, pues pese a haber sido escrita hace más de veinte años, vemos que en la sociedad actual perdura la ignorancia y el rechazo a lo diferente; pero que sin embargo no es ajeno ni desconocido. Porque pese a que ahora el panorama con respecto del SIDA no es deseperanzador, aún una sociedad como la nuestra, llena de informalidad, ignorancia y tabúes necesita de una toma de posición y una concientización, no solo de los modos de prevenir el contagio, sino de cómo aceptar al otro: porque todos amamos igual, todos tenemos un corazón normal.

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