El Apagón. Una comedia a oscuras

De Peter Shaffer

Dirigida por Juan Carlos Fisher

El Apagón
El Apagón

Los Productores ha tomado la sala del Teatro Pirandello y la ha renovado. En ella viene presentándose la comedia del inglés Peter Shaffer “El Apagón” (“Black Comedy”) -ambientada en el Londres de los sesenta-, estrenada antes en Lima bajo la dirección de Alonso Alegría. En esta ocasión, bajo la dirección de Juan Carlos Fisher, vemos al usualmente solvente  Rómulo Assereto (a quien preferimos, particularmente, en otros roles, quizá no en la comedia) en el rol del joven artista Brindsley Miller y a su inocente novia, Carol Melkett (Gisela Ponce de León, divertida en el papel de la muchacha tonta) que durante una noche esperan la visita de un millonario e influyente coleccionista de arte, el señor Bamberger (Ricardo Goldemberg) de quien esperan compre las esculturas del joven e inicie así su rumbo a la fama y el éxito. Adicionalmente, esa noche llegará el Coronel Melkett (Mario Velásquez), padre de Carol; cuya evidente formación militar ha determinado que su carácter sea marcial. Para impresionar a ambos hombres, la joven pareja ha tomado “prestados” los antiguos y valiosos muebles de su vecino, Harold Gorringe (Raúl Zuazo) quien no estaba en casa por el fin de semana.

El Apagón
El Apagón

Es cuando inesperadamente se va la luz que se desatan los aprietos para el joven artista y la diversión para el espectador. Llega el padre de Carol y presiona a Brindsley para que solucione la situación; vemos así a Velásquez como un hombre rudo, que engríe en demasía a su hija. A su llegada se suma la de la señora Furnival (Wendy Ramos), vecina del escultor que va al departamento en busca de compañía durante el apagón. Después arribará antes de lo previsto Harold, ante lo cual en medio de la oscuridad, el joven artista tratará de devolver los muebles al departamento de su dueño sin que este se dé cuenta. Más tarde hace su entrada el electricista Schuppanzing  (Ricardo Velásquez) enviado por la compañía de luz, este, de procedencia alemana, es confundido con el famoso coleccionista que estaban esperando, lo cual hace más hilarante la situación; adicionalmente, para la mala suerte de Brindsley llega inesperadamente su ex amante Clea (Magdyel Ugaz, grata presencia en el teatro), convirtiendo la situación en un total desastre para él.

En esta obra de Shaffer hay un “truco”: cuando las luces en escena están apagadas los actores pueden ver, pero no los espectadores; y cuando están encendidas los primeros están a ciegas y los espectadores vemos como se mueven por el escenario a tientas. Todo esto contribuye a enredar más la situación y demás confusiones entre los personajes, con lo que el público ríe a carcajadas. “El Apagón”, sin duda, se convertirá en una de las comedias más aplaudidas de la temporada. No se puede esperar menos de un espectáculo con tantos recursos.

 

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5 thoughts on “El Apagón. Una comedia a oscuras

    • Este texto no es una crìtica, es una reseña; de ahí que sea, digamos, “amigable”. Si bien hice la difusiòn del texto en redes como reseña, debo ponerlo en claro también aquí. Gracias, saludos!

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