Regresar a donde todo empieza. Sobre “Cuando tenía cinco años”

De Jeff Baron

Dirección: Malcolm Malca

Asistencia de dirección: Gonzalo Tuesta

Traducción: Javier López de Carril

"Cuando tenía cinco años"
“Cuando tenía cinco años”

 Alberto  (César Ritter)  es un escritor de 35 años que, en ese particular momento de su vida, siente la necesidad de establecer lazos más fuertes con las personas. Ante su incapacidad de relacionarse con los demás -y por recomendación de una conocida-, decide ir a terapia con Elena (Sandra Bernasconi), y quizá de esa manera descubrir qué es lo que le pasa y por qué le cuesta tanto establecer vínculos afectivos. Mediante el diálogo terapeuta – paciente nos enteramos de las manías del personaje, y poco a poco él descubrirá que la causa de lo que lo aflige es la relación que tuvo con su padre y la muerte de este cuando Alberto era solo un niño. Las acciones se desarrollan en un bien iluminado y acogedor salón en el que funciona el consultorio de Elena, quien poco a poco —de modo muy lacaniano, además— propiciará que Alberto halle su “cura”, a la cual solo podrá acceder hurgando en su pasado, en su infancia, para revivir momentos clave en su formación afectiva. La relación cómplice que progresivamente se establece entre ambos genera un clima cálido e ideal para ese ejercicio de poner en actividad la memoria íntima de Alberto, regresar al inicio, para poder seguir adelante.

Esta nueva puesta en escena en la acogedora sala del Teatro de Lucía se desarrolla con efectividad y soltura, pese al innecesario intermedio, pues no hay cambio de tonalidad alguno después de este, todo lo contrario, quizá habría fluido mejor prescindiendo de este. Se trata de un drama simple que posee cierto tono cómico, que se apoya no solo en el discurso, sino en la habilidad de Ritter para generar expresiones acordes con el sentir de este hombre un poco obsesivo, un poco distraído y sensible pero con la firme necesidad de descubrir -de la mano de su terapeuta- qué es lo que le impide seguir adelante. Una obra inteligente, con un solvente elenco y que, además, evade el caer en el cliché de la relación terapeuta – paciente: Elena no es una arquetípica analista, ni Alberto un maniático disfuncional. Ambos personajes desarrollan una relación que es, principalmente, de descubrimiento. Completan el elenco el joven Mariano García-Rosell como el niño que “conversa” con Alberto -creación mental que no es otro mas que él mismo durante su infancia- y que nos muestra ambos como en un espejo; y Rodrigo Palacios, que aparece brevemente en una necesaria escena de reencuentro, que sella la cura del personaje principal.  Cuando tenía cinco años es un viaje íntimo, una obra sólida e inteligente.

 

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