En defensa de la libertad y el arte: El Camino a la Meca

Dramaturgia: Athol Fugard
Dirección: Mikhail Page
Bunbury Teatro

"El Camino a la Meca"
“El Camino a la Meca”

La presencia de Bunbury Teatro en la escena local va en aumento. Ya habíamos podido ver -bajo la dirección de Page- La Madonnita (2011), de Mauricio Kartún y el año que pasó Adiós a Geppetto (texto, además, de su autoría). Esta vez el Centro Cultural El Olivar inicia la temporada 2014 con la brillante El camino a la Meca, de Athol Fugard, importante dramaturgo sudafricano. La historia de Helen Martins, en la que se inspira, es de por sí sobrecogedora. Fugard la conoció en 1974, cuando compraba una casa en Nieu-Bethesda, y de inmediato se sintió atraído por esta mujer a quien los pobladores calificaban de “excéntrica y extraña”. Al conocer el patio de Martins y ver que estaba cubierto con su trabajo escultórico, quedó asombrado. En ese entonces sus vecinos, limitados por una religiosidad sumamente restrictiva, sospechaban que algo había de pagano y misterioso en esas esculturas que apuntaban hacia oriente, a La Meca.

Milena Alba (Helen) en conmovedor y potente monólogo.
Milena Alba (Helen) en conmovedor y potente monólogo.

El personaje que crea Fugard inspirado en esta mujer es Helen Niemands, una escultora viuda que vive en Nieu-Bethesda (1974), quien después de la muerte de su esposo descubre que un inusitado impulso de creación artística que la lleva incluso a dejar la iglesia los domingos para crear en “libertad”. Siendo fiel a su impulso, llena su casa y jardín de esculturas de vidrio, cemento y alambres. Esto le valdrá las miradas de reprobación y el constante acoso de la comunidad en exceso religiosa y conservadora. Quien se encarga de interpretar este complejo rol es Milena Alva (a quién no habíamos visto en el teatro anteriormente), que logra dar a la mujer aquella profundidad psicológica y emotiva necesaria que la obra demanda: artista, que se identifica y respeta los ideales de libertad –y que de algún modo participa de ellos-, pero que no puede dejar de lado por completo las ataduras de la comunidad a la que pertenece. Martins conserva una fuerte amistad con la joven Elsa (Michela Chale), autosuficiente, impulsiva, crítica y siempre en defensa de los derechos del prójimo; a quien recibe en su casa y cuya ayuda recibe para afrontar las propuestas del pastor Marius (un sobrio Alfonso Santisteban), quien pretende enviarla a una casa de reposo y que ceda sus bienes a la Iglesia. Helen requerirá la decisión de Elsa para poder decir no ante las persuasiones del pastor. Se dice que Niemand es una visionaria en un tiempo marcado por lo conservador, que su ímpetu artístico es más grande que todo aquello que pretenden en contra de ella. Y eso efectivamente se ve en escena: una mujer que lucha en un medio hostil por su arte, pero que a la vez no logra desligarse del todo de la religiosidad. Esto la hace ver como vulnerable, vulnerabilidad de la que va en escena, poco a poco, sacando fuerza para defender su espacio, lo suyo. Lo que tanto le costó construir.

Milena Alva (Helen) y Michela Chale (Elsa), desarrollando una fuerte complicidad.
Milena Alva (Helen) y Michela Chale (Elsa), desarrollando una fuerte complicidad.

Si bien la obra es lineal, el factor emocional y desbordante es el eje de movimiento. Destacamos el manejo del ritmo y la intensidad de la propuesta de Page, además de la traducción que permite al espectador local tratar con un lenguaje verbal familiar. Escénicamente, podría reprocharse que la casa de la mujer no es lo suficiente “extraña” como se afirma; empero consideramos que es necesario ver esto bajo el matiz de la época a la que se alude, lo cual hace verosímil la representación, incluso de una obra como esta, que se ambienta en un contexto totalmente alejado del nuestro, al otro lado del mundo. Así, la escenografía se convierte en un gran elemento a favor, ya que nos introduce en la intimidad de la artista. Milena y Michela desarrollan una complicidad tan natural, que deslumbra, cuya relación cobra fuerza en los momentos en los que, atadas por un sincero amor fraternal, se enfrentan. Santisteban retrata con soltura a aquel pastor que mantiene una relación de afecto ambiguo hacia la artista; persuasivo y aparentemente preocupado. La dinámica de la obra sumerge al espectador en un mar polarización con respecto de los personajes, uno ya no sabe con quién solidarizarse o a quien señalar como culpable. El fluir de emociones es tal, que desborda, pero no es un desborde “total”, sino uno guiado por una dirección precisa, que permite que estemos frente a un trabajo que se ve verdadero.

El Camino a la Meca no platea solamente un tópico universal, de compromiso con el ser humano en contextos poco favorables (como el Apartheid), de lucha por el arte; sino que nos “habla” a través de una estructura dramática simple pero sólida, intensa y que trabaja a los personajes desde una perspectiva psicológica profunda. Bravo por Bunbury Teatro, una puesta imprescindible.

Elenco: Milena Alva, Alfonso Santistevan, Michella Chale
Temporada del 7 de marzo al 13 de abril. Jueves a domingo, 8:00 p.m.
Auditorio del Centro Cultural El Olivar
Entrada general: S/. 40 soles
Estudiantes y jubilados: S/. 25 soles
Jueves populares: S/. 25 soles
Venta de entradas en Teleticket y la boletería del teatro el mismo día de la función a partir de las 7:00 p.m.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s