Jugando a contar

Juan sin miedo

Dramaturgia y dirección: Alexander Pacheco

Ayepotámono teatro

"Juan sin miedo"
“Juan sin miedo”

Basado en el famoso cuento “Juan sin miedo” de los hermanos Grimm, durante los meses de julio y parte de agosto fue repuesta en escena la versión de Alexander Pacheco. Estrenada durante el 2010 en el Centro Cultural Ricardo Palma, esta vez el Auditorio del Olivar fue el escenario para esta divertida y aleccionadora obra. Con algunos cambios y simplificaciones respecto de la versión original de la historia que, certeramente, dinamizan la acción en la propuesta de Ayepotámono, vemos a Juan (Renato Iberico), el menor entre sus hermanos (Percy Williams y Sergio Velarde), afrontar cualquier obstáculo que surja en la vida diaria con una asombrosa valentía, que contrasta con el temor y cobardía de sus hermanos. Juan no conoce el miedo, así que decide ir en busca de él, en un viaje en el que, más allá de “encontrar” aquello que tanto anhela experimentar, hallará seres que pondrán en riesgo su vida en situaciones de las que él, con honestidad, astucia e ingenio, saldrá ileso.

"Juan sin miedo"
“Juan sin miedo”

En su camino conocerá a un flautista (Fernando Pétong), recorrerá un bosque encantado, empatizará con una hilarante bruja (Carla Ramírez) y su gato (un divertido rol de Williams), se hará amigo de un fantasma solitario y aconsejará a un vanidoso monstruo; seres fantásticos que han sido construidos con precisión para el público al que va dirigida la obra, causando gracia en vez de miedo. La puesta en escena enfatiza en el vínculo con el espectador, así, los niños son los más entusiastas participantes, ya sea “sugiriendo” a Juan qué camino tomar, o acusando y advirtiendo, e incluso evidenciando la fragilidad del “pacto de ficción” que convencionalmente se establece, inherentemente, al ingresar a una sala de teatro. La escenografía prescinde de una abrumadora cantidad de objetos e implementos para apostar por lo básico: fondos móviles para “situar” más evidentemente la acción y casi todo el peso de la propuesta cae en los actores que, interpretando cada uno más un rol, consiguen empatizar desde el inicio con el espectador, ya sea adulto o niño. Si bien no es una propuesta “limpia”, sin errores, consideramos emplea este factor para divertir, hacer reir y captar la mirada del público objetivo. La simpleza es uno de los “fuertes” de Juan sin miedo. El dinamismo, agilidad y buen ritmo tienen como complementos y aliados la música (a cargo de Hector Valdéz, también “en personaje”) y a la iluminación, sencilla, pero efectiva para recrear la tonalidad del bosque, o el reflejo del agua.

Ayepotámono, nuevamente, juega a contarnos un cuento clásico, revisitado para los niños de nuestros tiempos y en el que se logra evadir el facilista recurso de evidenciar la lección, sino más bien se apuesta por la sugerencia a través de las acciones del héroe que, en esta versión, encuentra el miedo al enterarse de una falsa noticia en un telegrama –uno de sus hermanos lo había modificado sin pensar en las consecuencias- según el cual su madre se hallaba atravesando una grave enfermedad.

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