Este hijo

De Joel Pommerat

Traducción y dirección adjunta: Nadine Vallejo

Dirección: Alberto Ísola

Afiche de "Este Hijo"
Afiche de “Este Hijo”

El dramaturgo francés Joel Pommerat (1963) –uno de los más importantes en la tradición dramatúrgica contemporánea de su país- ha escrito una obra en la que los múltiples sentimientos y afectos que nacen de la relación entre padres e hijos, en diversas etapas y generaciones, confluyen, anclados en nuestro imaginario, ofreciéndonos un lienzo tierno y terrible de esa relación y sus consecuencias, matizadas por la presión social y los estereotipos impuestos. Esta vez, Escena Contemporánea nos ofrece –por primera vez en el Perú- uno de los más celebrados textos de este autor; Este hijo, bajo la dirección de Alberto Ísola y con un elenco integrado por Magali Bolívar, Alejandra Guerra, Carlos Mesta, Sofía Rocha y Renato Rueda. La obra, compuesta por diez escenas inconexas e independientes, fue creada a partir de una serie de entrevistas que el dramaturgo sostuvo con diversas familias francesas, ofreciendo así un relato fragmentario que halla su potencia precisamente en esa fragmentariedad, que posibilita que el espectador oriente su mirada de acuerdo a los nexos, discrepancias e incluso identificación que cada pieza puede ofrecer.

Rocha y Mesta.
Rocha y Mesta.

Este hijo se abre como una caja de pandora, con una coreografía (a cargo de Franklin Dávalos) que parece sugerir la unión, los lazos, la fragmentariedad y también el quiebre –no necesariamente ruptura- que tiñen las piezas y que el público está a punto de ver. Cada actor –necesariamente versátil-, evidentemente, interpreta más de un rol; para lo cual cambia de indumentaria –y de actitud- siempre frente a nuestros ojos. Las edades de los personajes, además, no necesariamente coinciden con la edad que aparentan los actores, en un juego de roles que son sumerge en una montaña rusa en la que, creemos, son los padres los que, así como demandan más, necesitan más. Retratos como el de una joven (Alejandra Guerra) -¿o acaso adolescente?- que ve en su hijo por nacer la posibilidad de un nuevo inicio, una nueva oportunidad para hallarse a sí misma; un padre (Renato Rueda) que se topa con la tranquilidad, confianza e indiferencia de su hija pequeña (Sofía Rocha) ante la noticia de que no se verán más; un padre (Carlos Mesta) que presiona a su hijo ya adulto (Rueda), hasta llevarlo a “explotar” y enfrentarse a la figura poderosa y predominante que ha sido su padre durante toda su vida; el parto de una mujer (Magali Bolívar), alentada desde fuera por voces masculinas y femeninas –ejecutadas por el elenco- en una escena en la que los fluorescentes adheridos a la estructura metálica que cerca el escenario se encienden por completo, dando un tono aséptico, de hospital, frío y sin la calidez de lo que un parto, tradicionalmente podría implicar, enmarcando el miedo de la mujer ante el nacimiento de su hijo.

"Este hijo"
“Este hijo”

Una de las piezas más potentes, que logra “remecer” al espectador –y que está inspirada en Jackets, de Edward Bond- es aquella en la que dos madres (Rocha y Bolívar) deben ir a la morgue a reconocer un cuerpo. Otra que capturó especialmente nuestra atención fue aquella en la una madre (Rocha) desequilibrada trata de retener el afecto de su hijo pequeño, pasando por reclamos, increpaciones y mensajes subrepticios de una inminente desgracia, ante un niño (Rueda) racional y extremadamente responsable. Así como se inicia con el embarazo como esperanza, la última pieza presenta a dos mujeres adultas, en la que la madre, luego de ciertos reproches, pide perdón a su hija.

Renato Rueda y Carlos Mesta.
Renato Rueda y Carlos Mesta.

Si bien, como refiere Alberto Ísola en el programa de mano, “Los textos dramáticos que interesan a Escena Contemporánea son aquellos que plantean preguntas esenciales que nunca nos hacemos. Porque las consideramos obvias. (…) [muestran] lo usual como extraño y lo extraño como usual. Iluminan, señalan, advierten” Pese a esta tácita universalidad, el tono de las piezas que conforman Este hijo nos siguen pareciendo un poco lejanas de nuestra realidad, en la que los “dramas” que pueden vivir en el día a día las familias limeñas –por decir lo menos, ya que obviamente es parte de la ficción y esta anotación no implica un “reclamo de peruanidad” de nuestra parte- pueden legar a ser diferentes. Esto se intensifica con una cuidada escenografía minimalista, provista solo de lo estrictamente necesario: bancas multifuncionales; vestuario que no alude a ninguna temporalidad y parece hablarnos de un espacio contemporáneo; y una estructura metálica que cerca los tres límites del escenario, como si de un encierro se tratara, con estrechas entradas y salidas hacia los lados y fluorescente que se encienden en momentos precisos, enmarcando ventanas, puertas, etc. La música (selección del director) tensiona o alivia –de acuerdo con el tono de la escena- la conclusión de las acciones. La escenografía, así como el diseño de luces y vestuario ha estado a cargo de Juan Sebastián Dominguez; creemos que estos elementos contribuyen a “desenmarcar” o “desterritorializar” la puesta en escena, dando así la pretendida universalidad que parte de cada caso singular. Anuncia Ísola –nuevamente en el programa de mano- sobre esto: “Es ya un lugar común afirmar que la dramaturgia actual ha abandonado las preocupaciones colectivas para centrarse en el individuo, en el mundo de los sentimientos y pasiones. No veo en esto una claudicación de ideales pasados, sino más bien un cambio de óptica. Necesario y revitalizador. Porque, a través de lo singular llegamos, indefectiblemente, a lo universal”.

Es con los mismos movimientos de apertura que la obra cierra, como guardando en aquella “caja” aquello tan verosímil y cercano, tan tierno y terrible, como real, de las tensas relaciones entre padres e hijos y de cómo estas están marcadas, también, por los prejuicios y estereotipos sociales. Una obra que revela aspectos contemporáneos y sociales de las relaciones en la célula básica de la sociedad, y que resulta también reveladora para el espectador.

Dirección: Alberto Isola

Centro Cultural El Olivar

Entrada general: S/. 40 nuevos soles

Estudiantes y jubilados: S/. 20 nuevos soles

Jueves populares: General: S/.30 nuevos soles

Entradas en Teleticket y la boletería del teatro el mismo día de la función.

Grupos: escena.contemporanea.lima@gmail.com

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