Chico encuentra chica

Dirección: David Carrillo

Asistencia de dirección: Alejandra Borouncle

Dramaturgia: Rebecca Gilman

"Chico encuentra chica"
“Chico encuentra chica”

Plan 9 inicia sus estrenos del 2015 con buen pie, trayendo a escena ya no una comedia ‒género que David Carrillo maneja muy bien‒ sino un thriller que inicia con cierto tono cómico, para luego envolver al espectador en el suspenso y que trae consigo un fuerte discurso crítico y cuestionador sobre los roles de género y la sexualidad en una sociedad eminentemente patriarcal. Chico encuentra chica es así, una obra con un discurso claro y cuestionador, muy pertinente en nuestro contexto. En la obra, Teresa (Gisela Ponce de León) es una joven profesional que ejerce el periodismo y que, casi a regañadientes, ha aceptado ir a una cita a ciegas arreglada por una amiga. En la cita conoce a Toño (Sergio Gjurinovic), un tímido ingeniero de sistemas que se empeña en caerle bien, revelando solo nerviosismo y cierta necesidad de continuar en contacto con ella. Tienen una cita más –ante la insistencia de Toño‒ y en esta Teresa anuncia su decisión de no seguir en contacto con él, excusándose, manifestando principalmente que sus ocupaciones laborales le impiden sacar adelante una relación. Desde ahí todo irá cuesta abajo. El tono cómico que la interacción de esta “pareja” impone, se convierte bruscamente y nos damos cuenta de que algo serio está pasando: ella empieza a ser asediada y acosada por el simpático Toño, situación que la llevará a vivir bajo la angustia y el miedo, y la obligará a cambiar su ritmo de vida por completo.

Gisela Ponce de León y Sergio Gjurinovic
Gisela Ponce de León y Sergio Gjurinovic

Uno de los aspectos determinantes en Chico encuentra chica es la construcción de Teresa como una chica fuerte e independiente, lo cual hace que su caída sea aún más impactante. Toño aparece en escena solamente durante la primera mitad de la obra ‒incluso menos‒, en la que se ha presentado como un chico simpático, sin sospechas de una personalidad obsesiva. Esta ausencia física termina por potenciar el miedo: la presencia opresora no se deja ver físicamente, pero está ahí. Intervienen también en el montaje David Carrillo, como el jefe de la protagonista; Raúl Sánchez, como un compañero cercano de trabajo ‒estas figuras masculinas protegen a Teresa y ellos mismos se cuestionan acerca del modo tradicional y casi impuesto socialmente de tratar a las mujeres‒; Varquiria Huerta, como la secretaria “tonta” quien parece sobrellevar con cierto goce la violencia diaria hacia la mujer y que sin pensarlo siquiera agrava la situación de Teresa; Carol Hernández, como la policía que trata de cerca el caso de la protagonista con mecanicidad y dureza al inicio, pero con empatía y comprensión después ‒ambas contrastan con la figura de la protagonista‒; y Ricky Tosso, como un famoso fotógrafo de mujeres desnudas, cuya presencia aligera en cierta medida la carga dramática. En general, el elenco consigue sacar adelante la obra con soltura y precisión; sin embargo, siendo Gisela Ponce de León la protagonista, consideramos que quien consigue brillar es Gjurinovic, a quien todo, absolutamente todo, le funciona en escena: hasta el sudor nervioso. Quizá nos impacte en menor medida el trabajo de Ponce de León al haberla visto recientemente en un papel que guarda algunas similitudes con el que desarrolla en la puesta que nos ocupa. Nos referimos a su rol como Julia en Sobre Lobos. En ese sentido, consideramos que la actriz se repite, no por la incapacidad de profundizar en una interpretación diferente, sino por las ineludibles semejanzas entre ambos personajes.

Algunas de las escenas más logradas, desde nuestra perspectiva, son el enfrentamiento entre Toño y Teresa en la oficina de esta última, en el que la presión va claramente en aumento; aquella en la que la protagonista en su departamento teme por su integridad, sintiendo ser observada ‒mientras que vemos la silueta de Gjurinovic a través de una pared enmallada, traslúcida‒. Chico encuentra chica consigue tensionar al público espectador, replicar la sensación de indefensión y miedo. La escenografía parece estar dispuesta sobre la base escenográfica de la obra anterior que se presentó en esta sala: Un fraude epistolar. Así, está dividida en dos espacios diferenciados: la oficina de Teresa y la sala de su departamento. El diseño ‒muy realista‒ corresponde a Marijú Nuñez Malachowski, cumple con retratar los espacios en los que, principalmente, las acciones transcurren. La iluminación ‒a cargo de Iván Reyes‒ completa diferenciación de espacios y aporta a la intensificación de los momentos más tensos. Por su parte, la musicalización aporta agilidad a las transiciones entre escena y escena.

Chico encuentra chica ‒estrenada originalmente en el 2010, en Chicago‒ “peruanizada” certeramente por David Carrillo, es más que pertinente en un contexto como el nuestro, en el que la cosificación de la mujer y la violencia es cosa de todos los días. Plan 9 demuestra una vez más que entretener no solo es posible mediante comedias de desempeño aceptable y temática ligera, sino que el entretenimiento también es posible al generar reflexión, al cuestionar.

 

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