Mientras canta el verano

Dramaturgia y dirección: Diego La Hoz

Espacio Libre

EspacioLibre, grupo de teatro, fundado por Diego La Hoz en julio de 1999. Con la filosofía del teatro como práctica cotidiana se gesta la investigación escénica que alumbra la postura experimental del grupo. Con más de veinte obras montadas, reconocidas por la prensa especializada como provocadoras y con sello propio, y siempre apostando por la dramaturgia propia y peruana.

"Mientras canta el verano"
“Mientras canta el verano”

Escrita entre 1924 y 1927 y publicada en 1928, La casa de cartón es catalogada como una obra de juventud, un texto de género indefinible conformado por episodios breves sin conexión aparente, de tono evocativo y profundamente lírico. Narración vanguardista, Ricardo Silva-Santisteban enmarca su aparición así: “La búsqueda de originalidad y el desaire por el relato tradicional conllevan una serie de rupturas de carácter formal: del tiempo cronológico, del espacio, múltiples narradores desde distintos puntos de vista, etc. Como estos experimentos atentan contra la esencia misma de la narrativa tradicional, esta se convulsiona y, o se agota y se extingue, o produce ejemplos hipertrofiados. La nueva forma de narrar se encuentra, por otra parte, lejos de los mercados de producción editorial y solo aparece como ejemplo de tenacidad de sus creadores” (p. 10, 2006). Espacio Libre toma como eje inicial de trabajo el texto del poeta barranquino para realizar una versión libre, iniciativa que confirma su ímpeto de búsqueda y exploración constante, huyendo de los procesos tradicionales y, recurriendo a la cita referida líneas arriba, “lejos de los mercados de producción”, “solo aparece como ejemplo de la tenacidad de sus creadores”.

Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.
Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.

El elenco de Mientras canta el verano está conformado por Aurora Colina, Eliana Fry García Pacheco ‒nominada recientemente como “actriz revelación” en los Premios AIBAL por su trabajo en Los Funerales de Doña Arcadia‒ quien ofrece un trabajo intenso pero muy bien controlado; Karlos López Rentería, como el gallinazo “que busca ser reconocido por la Historia de su país” ‒innegable la fuerte presencia escénica de Karlos‒ y que termina por quitar protagonismo a la figura del poeta, que a partir de la segunda mitad de la obra se torna en una presencia más circunstancial que necesaria. El rol de Martín Adán recae en Javier Quiroz, joven actor que debuta con esta obra. La propuesta del grupo plantea una relectura muy libre ‒ojo, no estamos frente a una adaptación, así se anuncia en el programa y en las notas de difusión‒ en la que convergen importantes aspectos sociales: el estado, el poder, la educación, los medios de comunicación y la política, que dialogan a través de la apelación a la Historia del Perú. Todo esto bajo una mirada crítica, característica de las recientes propuestas de Espacio Libre. Mientras canta el verano incide también –y de forma medular, tratando de articular el discurso escénico- en la implantación de la modernidad en el distrito de Barranco y también en la ciudad. Martín Adán es así extraído de su contexto histórico, generando movilidad en el desarrollo temático, y el pretexto para que se enfrente a diversos episodios decisivos de la Historia. Fragmentos de La casa de cartón surgen de cuando en cuando, como para recordarnos que el poeta está ahí, dando rienda suelta a su creatividad en medio de la abrupta realidad.

Con elementos muy cuidados y detalles que multiplican -exponencialmente- la simbología de la propuesta; con una elocuente y funcional escenografía –aspectos trabajados pertinentemente por Carol Gaspar y Luis López Rentería-, su “trama” puede resultar difícil de seguir, incluso puede llegar a percibirse como inconexa, traduciendo, en cierto sentido, la narratividad inexistente de su referente principal. Creemos, sin embargo, que Mientras canta el verano no supera propuestas anteriores de Espacio Libre. Quizá la multiplicidad de ejes que el discurso plantea, esta vez, le reste en vez de aportar profundidad. Eso sí, el trabajo con textos no dramáticos como “disparadores” creativos parece ser ya una marca de la agrupación, determinación que les abre un universo complejo y con resultados que hasta ahora vienen siendo más que interesantes. Determinación que provoca, además, acudir a la lectura de los referentes principales.

Bibliografía:

Adán, Martín. Obra poética en prosa y verso. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006. (Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban)

MENSAJE NACIONAL POR EL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2015

Escrito por Diego La Hoz

 

“Tanta es nuestra pereza intelectual que estamos cómodamente sumidos en el congelado esquema de una quimera” S. Salazar Bondy

 

En 1961 el Instituto Internacional del Teatro (ITI) proclamó el 27 de marzo como el Día Mundial del Teatro. Celebración que hasta hoy -y creciendo- se realiza en un centenar de países con un mensaje global que nos reúne alrededor de la voz de un reconocido teatrista y los teatros del mundo. Sin embargo, cada centro del ITI designa un representante local para darle mayor relevancia a esta fiesta. Con esta tarea aparecen todas las preguntas que uno debe formular para darle dignidad y sentido nacional a un mensaje dirigido -en esta ocasión- a la comunidad teatral del Perú. Pienso que es un gran momento para hablar de “nuestras cosas”. Pienso también que estas breves palabras no alcanzarán y el papel, en este caso, no lo aguantaría todo. Si pues, somos complejos. No nos mintamos. Ser conciliadores, inclusivos y políticamente correctos tampoco sería un mensaje sincero. Nuestros míticos intentos por definirnos son de tal magnitud que nos hemos creído varios cuentos. Lima sigue siendo el ombligo colonial del Perú. Pero felizmente, no es el Perú.

Como diría Einstein “La imaginación es más importante que el conocimiento”. De eso tenemos bastante. Imaginemos por un momento un país que escucha, que no olvida, que abraza la diferencia con amor y sobre todo con autoestima renovada. Haciendo honor a la “cerviz levantó” de nuestro Himno Nacional. Quizá otra sería la mirada de los que andamos las calles con el apuro de los días y la insoportable bulla del asfalto. Quizá no tengamos que inventar movilizaciones cívicas todas las semanas por reclamos cada vez más absurdos que solo levantan polvo para tapar alguna zanja maloliente. Quizá podamos confiar en que nuestros hijos e hijas vayan a una escuela libre y gratuita sin temor a ser maltratados. Quizá nos enfermemos un poco menos. Quizá otros serían nuestros sueños y otras nuestras preocupaciones. Quizá podamos imaginar que la cultura también cura el hambre de un país ancho y mayormente ajeno.

Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde. Aunque perdamos la cabeza cada fin de mes. Es cierto. Estas pequeñas certezas nos hacen humanos. Nos vinculan en un solo grito. Nos regalan utopías y nos devuelven la vida. Todo es fuente creativa. Todo puede ser teatro. Bueno o malo, no importa. Mucho más ahora que nuestras palabras son usadas para “infinitos escenarios” del cotidiano. Y actores hay por montones. Los vemos en los noticieros todos los días. Exhibiendo como pavo real su dudosa cordura. Su llantito que resuena como letanía al Cristo Morado. Y claro, parece que espectadores hubiera a borbotones, pero la realidad dice lo contrario. Mucha vitrina para pocos observadores. Aplicado a nuestras salas teatrales es más fácil reconocerlo. Pero, ¿Estamos haciendo algo al respeto? ¡No! Ninguna butaca se llena sin crearle conciencia sostenible al visitante. El éxito de afuera no garantiza el éxito de aquí. No somos la capital de futuro. Aún no.

El reto está en alumbrar una nueva raza de actores. Actores y actrices sin máscaras. Con impoluta sinceridad para obtener el privilegio de mentir en el escenario usando la realidad como insuperable. Tarea difícil. Tarea urgente. ¿Qué debemos celebrar entonces un día como este? ¿Qué debemos celebrar todos los días? ¡La verdad! Ese teatro que apuesta por ser honesto sin bajarse los pantalones. Ese teatro que se gesta en la calle y que reclama su calle. Ese teatro que entretiene pero que señala con el dedo las cicatrices. Ese teatro que señala pero que no oculta su buen humor. Ese teatro que se hace detrás de los telones. Con luz de día. Con luz de salón de clases. Con luz de casa. Ese teatro que no teme levantar la voz porque sus patrones le patean el trasero. Ese teatro que no necesita bolsa de viaje, ni grandes edificios para hablar de su entorno. Ese teatro que no llora sobre la leche derramada porque es capaz de ordeñar todas las vacas del mundo. Ese teatro que no “necesita” el aplauso porque se da espontáneamente como un regalo de los dioses. Ese teatro que sí “necesita” el aplauso aunque venga incluido en su impagable entrada. Ese teatro que no compite con su propia sombra, ni se recuesta a la sombra de un poderoso funcionario. Ese teatro que se da la mano, que se besa con ternura y que convive con el otro para re-conocerse a sí mismo.

Recuerdo a Sara Joffré -en una ilustre ceremonia de una universidad trujillana- decir mientras rechazaba un reconocimiento público: “Este país está enfermo de aplausos”. ¿Entonces qué pensar? Simplemente, pienso, celebremos la verdad. Celebremos la vida. Celebremos nuestros teatros del Perú en toda su anchura multicolor. ¡Ha llegado el momento de reinventarnos y hacernos cargo de nuestra historia sin vendas en los ojos! ¡Celebremos la esperanza! ¡Celebremos! ¿Celebremos?

 

DIEGO LA HOZ

(Lima 1971)

Diego La Hoz
Diego La Hoz

Director, dramaturgo y pedagogo teatral autónomo. Fundador de EspacioLibre, grupo teatral que desde 1999 construye un espacio para la creación escénica en libertad con incidencia en dramaturgia propia y peruana. Es miembro de la Asociación de Investigación y Crítica Teatral Argentina (AINCRIT) y parte del equipo consultor de las Revistas Digitales “Teatralidades” (Estados Unidos) y “Dramateatro” (Polonia).

Ha recorrido con trabajo gran parte del país y Latinoamérica. Siendo México, Argentina y Ecuador, algunos lugares donde su nombre y el de EspacioLibre se consideran como referentes para nuevos creadores. En 2008 crea El Encuentro Del Barranco, dedicado a convertirse en un espacio de intercambio con grupos pares de diversas partes del continente. En 2009 recibe el reconocimiento del Movimiento de Teatro Independiente del Perú como uno de los “Nuevos Hacedores del Teatro Peruano”. Enfocado actualmente en el proyecto Casa EspacioLibre de Barranco. Lugar que acoge no solo obras teatrales de diferentes lugares del mundo con entrada liberada y salida solidaria, sino también un proyecto de-formación escénica permanente en el que la experimentación y el contacto con el espectador generan el calor de hogar necesario para que el arte cobre sentido.

 

Diego La Hoz estrena “Trilogía de una despedida” en Arequipa

TEATRANDO presenta en Arequipa el estreno nacional de la obra TRILOGIA DE UNA DESPEDIDA –escrita y dirigida por Diego La Hoz- conmemorando los quince años de EspacioLibre.

La Asociación Cultural Teatrando de Arequipa viene produciendo obras de autores peruanos y convocando directores para su puesta en escena con actores y actrices de su propia ciudad. Ya han realizado con éxito “Cuatro Historias de Cama” de Eduardo Adrianzén bajo la dirección de Carlos Tolentino y “Bolognesi en Arica” escrita y dirigida por Alonso Alegría. Esta vez, e insistiendo en su afán formativo y plural, invitan al director Diego La Hoz -fundador de EspacioLibre, con quienes cumple quince años de labor ininterrumpida en la escena latinoamericana- a montar su obra Trilogía de una despedida como estreno absoluto en la Ciudad Blanca.

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“Trilogía de una despedida”

Trilogía de una despedida cuenta tres historias breves. Tres formas de decir adiós. Seis personajes se enfrentan a sus más profundas contradicciones. Dos mujeres unidas por un amor que parecía inquebrantable deben afrontar una realidad dolorosa. Un padre y una hija se encuentran en un sueño y el tiempo les juega en contra. Dos hermanos ocultan una historia trágica entre los árboles de una casa a punto de ser demolida. Todo es para siempre mientras dure, dice el poeta. Lo demás -aunque parezca una paradoja- es simplemente la vida misma. Esta obra es una celebración a la fragilidad de la memoria y a la vital necesidad de no olvidar. Aunque el olvido sea parte de la construcción de nuestros propios recuerdos.

"Trilogía de una despedida"
“Trilogía de una despedida”

 La obra, escrita y dirigida por Diego La Hoz, cuenta con las actuaciones de Claudia Campos, María Ángela Deglane, Fiorella Díaz, Adrián Mercado, Joshua Polar y Sandra Santander. La música en vivo es interpretada por Mauricio Rodríguez-Camargo. La producción general está a cargo de Renato Oviedo de Teatrando.

Nota: a inicios de este año esta obra fue puesta en escena en Lima, bajo la dirección de Diana Hurtado. Acá nuestra reseña crítica: https://elteatrosabe.wordpress.com/2014/01/20/las-formas-del-adios-trilogia-de-una-despedida/

 

DATOS IMPORTANTES

TEMPORADA: Del viernes 21 de noviembre al sábado 13 de diciembre.

FUNCIONES: Jueves, viernes y sábados a las 8pm.

LUGAR: Teatro Umbral (Calle Moral 115)

ENTRADAS: 15 soles general. Jueves Popular 10 soles (De venta en el mismo Teatro Umbral)

 

Blanco sobre blanco. Primera mirada

Cuerpo como lienzo

Espacio Libre

Laboratorio Teatral Libera(c)ciones

ESPACIO LIBRE 15 AÑOSEspacio Libre está de fiesta. La agrupación liderada por Diego la Hoz celebra 15 años haciendo teatro con sello propio. Entre las múltiples actividades programadas para estas fechas (que incluye la puesta en escena y el diálogo con elencos del exterior e interior del país) se encuentra Blanco sobre blanco. Primera mirada al universo Eielson, trabajo que cuenta con la actuación de 7 participantes del Laboratorio Teatral Libera(c)ciones, bajo la conducción de La Hoz y Karlos López Rentería. La propuesta se viene gestando meses atrás y toma como “disparador escénico” el universo de Jorge Eduardo Eielson (JEE). Sobre el Laboratorio, Espacio Libre refiere:

“Llamamos ‘laboratorio’ a aquella experiencia pedagógica que se genera desde la investigación y reflexión del hecho teatral, tomando como punto de partida el ejercicio del actor y su relación con la escena. Partimos de un riguroso entrenamiento, tanto físico y vocal como imaginativo, que conduce a la construcción, en conjunto, de la dinámica escénica desde el concepto de verdad y trabajo en equipo. (…) Desde el inicio nos acompaña, el viaje de los creadores, un texto escrito no teatral como disparador creativo. El mismo que encauza el proceso hacia estados de exigencia e incertidumbre como motores creadores.”

Entendemos que en Blanco sobre blanco la clave principal ha sido dada por El cuerpo de Giulia-no, en conjunción con otros aspectos de la obra de JEE. La propuesta de lo que viene trabajando Espacio Libre incide en el tema del cuerpo como espacio de enunciación, de transmisor de experiencias y como lienzo en blanco. El elenco toma diversos elementos para construir discursos sobre el arte, el género, la religión, etc. y transita por un corredor delimitado por las tarimas en la acogedora sala de la Casa barranquina. Blanco sobre Blanco está aún en proceso de construcción y como tal, creemos que aún tiene algunos aspectos por resolver, como una línea que “hile” las acciones, o que homogenice la fragmentariedad. Sin embargo, creemos también que esta “Primera mirada” es más que valiosa para el espectador, pues nos permite acercarnos a la propuesta de trabajo y conocer sus primeros avances. ¿Alguna otra agrupación/empresa teatral nos permite esta experiencia? No, que sepamos; pese a la importancia para juzgar y mirar en perspectiva los trabajos finales ya no solo como productos, sino como procesos. ¡Bravo por Espacio Libre y sus quince años haciendo teatro en el Perú!

Ecos de una ciudad sin rumbo

Los funerales de Doña Arcadia

Escrita y dirigida por Diego la Hoz

Espacio Libre

(…) aquí en Lima, como romeros de todo el Perú, las provincias se han unido y, gracias a su presencia frecuentemente desgarradora, reproducen ahora en multicolor imagen urbana el duelo de la nación: su abisal escisión.

Sebastián Salazar Bondy

Lima la horrible, ensayo de Sebastián Salazar Bondy (SSB), cumple este año 50 años cargados de una insólita vigencia. Porque pese al paso del tiempo, nuestra sociedad continúa, increíblemente, arrastrando aquellas taras que SSB detectó en su lúcido ensayo. Espacio Libre, fiel a su poética de trabajo, escogió durante el año pasado un “disparador no-dramático” para componer una primera versión de Los funerales de Doña Arcadia. Este 2014, La Hoz repropone la puesta en escena con la participación de Karlos López Rentería, Natalio Díaz, Eliana Fry García-Pacheco y la intervención especial de Aurora Colina. El ensayo, como referimos líneas arriba, funciona como un “disparador”, un punto de partida sobre el cual se va tejiendo la propuesta, siempre alimentada por las constantes lecturas del elenco participante, dando como resultado un consistente trabajo colectivo.

Los funerales de Doña Arcadia
Los funerales de Doña Arcadia

El punto de partida, como el título lo anuncia, es el rumor que corre por la ciudad sobre la “muerte” de Doña Arcadia, conflictúa a los habitantes y que, en un diálogo directo con el espectador, nos invoca a cuestionar nuestra relación con la capital. Desde nuestra perspectiva, Los funerales de Doña Arcadia toma como un eje central la idea de la arcadia colonial referida por SSB: “La arcadia colonial es la estructura patriotera y folklórica de un contrabando. Lima es por ella horrible…” (1964: 33). “La arcadia colonial” se convierte en la denominación de ese imaginario simbólico sobre la Ciudad de los Reyes, imaginario según el cual “todo tiempo pasado fue mejor”, en el que hay que estar orgullosos de la herencia colonial (española, europea), ser denodadamente católico y en el que el ciudadano porta con orgullo el estandarte criollo, sentir que deviene, parafraseando al autor, en un tipo de nacionalismo. Sin embargo, Lima es una ciudad en la que confluye todo el Perú, en la que conviven y comparten espacio vital ciudadanos de todas las provincias y en la que, idealmente, todos tienen los mismo derechos y obligaciones.

Eliana Fry García-Pacheco.
Eliana Fry García-Pacheco.

El trabajo de Espacio Libre nos sumerge en una atmósfera ritual desde que tocamos la puerta su acogedora casa: nos recibe Natalio Díaz preguntándonos si venimos al funeral. Dentro, todo está ya dispuesto para la sombría ceremonia. Los actores interpretan a más de un personaje que alude a los rostros de nuestra capital, reflejando lo inconcluso de la identidad, el arraigo y el desarraigo, lo tradicional, la Lima seductora y femenina, etc. El trabajo actoral revela el potencial del elenco, así como el avance respecto de trabajos anteriores. Lo onírico y la estética ritual configuran el desarrollo de las acciones, dispuestas con lo que para nosotros constituye el punto más alto de la fidelidad al trabajo de SSB: la estructuración de una propuesta teatral que traduce, con su propio lenguaje y alejándose de la simple –y facilista- representación, el espíritu que atraviesa el ensayo de Sebastián Salazar Bondy. Ese espíritu crítico, de denuncia, que nos coloca –como lectores y espectadores- frente a nuestra propia imagen, en un espejo que nos devuelve aquello que no queremos ver pero de lo que no dejamos de ser parte. La sensación de cercanía en el breve espacio de la Casa se refuerza con las miradas penetrantes de los actores hacia el público, con interacción específica, pues no hay un límite entre el espacio de los actores y el nuestro, así como no hay límite –pese a quien le pese- entre unos y otros limeños. Su espacio es nuestro espacio, y viceversa.

En medio de un simbólico “velatorio” –imagen potentísima y perturbadora-, un ¡basta! nos sacude y nos invoca a dejar de mirarnos el ombligo, a tomar el tiempo para enterrar a la arcadia colonial. A recordar el pasado sin veneración para construir el futuro. Los funerales de Doña Arcadia actualiza y aporta al debate sobre la construcción de una nueva Lima, trae a escena al gran Sebastián Salazar Bondy y, sobretodo, nos obliga a preguntarnos, ¿qué es Lima para nosotros? Propuesta que reafirma el poder de los mecanismos del arte para la crítica.

 Bibliografía

Salazar Bondy, Sebastián. Lima la horrible. México D.F., Era, 1964.

 

Las formas del adiós: Trilogía de una despedida

Diego La Hoz

Dirección: Diana Hurtado

Asistencia de dirección: Leo Cubas Ruiz

Espacio Libre

"Carpín Dorado"
“Carpín Dorado”

La agrupación Espacio Libre, después de un 2013 lleno de actividades, inicia este año con el estreno de Trilogía de una despedida, texto compuesto por tres piezas cortas que inciden en temas como el amor y el adiós. Trilogía fue escrita por Diego La Hoz –director del grupo- en el 2010 para los estudiantes del laboratorio teatral de ese año –laboratorio que desde el 2011 se denomina “Libera(c)ciones”-, consolidando así la cercanía entre los participantes del laboratorio y el proceso de escritura. Esta vez, bajo la dirección de Diana Hurtado –estudiante de Artes Escénicas de la Universidad Científica del Sur-, Trilogía de una despedida ve por fin la luz. Como es usual en las funciones de Espacio Libre, en un intercambio de ideas – conversatorio después de la función, logramos saber que la puesta de esta obra se preparó para la muestra final del curso Montaje I de la directora, proceso para el cual convocó al elenco actual -conformado por Alba Leiva, quien ha participado del Taller de Bruno Odar “Dieztalentos”; Vania Duncan, egresada del Taller de Roberto Ángeles; y Santiago Castillo (UCSUR), además, cuenta con música que ha sido compuesta especialmente para la obra por Alvaro Arnáez.

"Caída Libre"
“Caída Libre”

En “Carpín dorado”, el primer cuadro de la Trilogía, vemos a una pareja que atraviesa un difícil momento de desprendimiento, haciendo frente al dolor de la despedida, pero mirando con esperanza el futuro. En “Tiempo cero”, segunda pieza, Alba Leiva da vida a una niña con una gran imaginación y con una estrecha relación con la figura paterna; y en “Caída Libre” –nuestra pieza favorita entre las tres- vemos a Camilo y Alejandra, hermanos con un profundo amor entre sí, pero separados por circunstancias inciertas. El íntimo espacio de la Casa Espacio Libre favorece el ambiente de proximidad y empatía con lo que se ve en escena, por ello creemos que un texto como este –quizá- no funcione del mismo modo en un lugar amplio o en un ambiente abierto. La sala de la Casa suele presentarse como un espacio en blanco, libre, en el que los directores y elenco que se presentan disponen ubicaciones y adaptan / crean modos de emplear el espacio. Vemos entonces que para la puesta de la Trilogía, la directora solo se ayuda de elementos básicos, mínimos, como algunos cubos negros, libros, o una maleta. De acuerdo con cada pieza, el empleo de los accesorios cambia. Con respecto del trabajo actoral, pese a que todos son debutantes, podemos referir que proyectan homogeneidad y compromiso, de modo que logran transmitir esa veracidad necesaria para conmover al espectador.

Con un lenguaje sutil y una escenografía mínima, Trilogía de una despedida emerge como un trabajo conmovedor, que en su simpleza trata temas complejos de forma profundamente conmovedora. Si bien hay aspectos que se pueden mejorar, como la escenografía que ubique en tiempos y espacios diferentes cada pieza; o algunas trabas en la dicción, se trata de un trabajo hecho con honestidad. Porque se nota el esfuerzo y el compromiso. Gran inicio del año para Espacio Libre.

Nota: Un aspecto que se hace necesario anotar es que, si se anuncia que la función es a las 9 de la noche, esta debería –idealmente- iniciar a esa hora. Retrasos amplios no deberían suceder, pues podrían predisponer al espectador a una experiencia poco agradable.

Obra – manifiesto: El Otro aplauso

Dramaturgia y dirección: Diego la Hoz

Espacio Libre

Natalio Díaz y Karlos López.
Natalio Díaz y Karlos López.

En el marco de las celebraciones por su aniversario número catorce, Espacio Libre presentó “El Otro aplauso”, íntima propuesta que presenta a Karlos López Rentería y Natalio Díaz en el rol de dos actores de gira en el interior del país, alejados de sus familias y sin las comodidades que la vida en la capital y la estabilidad les podrían garantizar. En escena, a través del diálogo que estos mantienen antes de iniciar la función que les corresponde, nos enteramos de sus dudas y cuestionamientos, pero también de sus sueños e inquietudes. Se trata de una obra que incide en el empecinamiento de los artistas en “soñar lo mismo”, en seguir adelante y ser consecuentes con sus ideales: aquellos que siguen adelante y trabajan para lograr merecer el verdadero aplauso del público. En un contexto hostil y no necesariamente propicio para la subsistencia a través del arte, uno de los actores le comunica a su compañero que ha tomado la decisión de regresar a Lima y retomar su trabajo -el colegio en donde enseñaba le ha pedido “reconsiderar su renuncia”-; ante esto, el otro actor -de espíritu soñador, que defiende la autenticidad de la labor ideal del teatrista- responde con ironía y sarcasmo, mientras se preparan para salir a su última función. “El Otro aplauso” juega a nivel estético con lo surreal, y a nivel discursivo – verbal, con el lirismo y a la vez con el sarcasmo, para esbozar una crítica hacia la labor teatral sin compromiso, esa que se conforma con el aplauso simplemente adulador y vacío.

"El Otro aplauso"
“El Otro aplauso”

Consideramos que la temática de “El Otro aplauso” es universal: no solo piensa al teatro y su hacer, sino también reflexiona sobre los principios, la fidelidad a uno mismo y la perseverancia, que se hacen extensivos a todos los aspectos de nuestras vidas. Su puesta en escena emplea elementos lúdicos y se torna conectiva: aprovechando el acogedor espacio de su sala involucra directamente al público en el montaje en diversos momentos; quizá el más certero y presto a la metáfora sea el de las cintas que cuelgan del techo, vemos así escena y público conectados, en continuidad, y a la vez es como si se alzara la carpa para la función de los dos actores protagonistas. Pese a algunos problemas de dicción por parte de Natalio López, el correcto desempeño actoral hace ágil la puesta; en conjunción, el vestuario y maquillaje empleados terminan por delinear la estética lúdica y surreal de la obra, siendo un surrealismo que no evade para alejarse o negar la realidad, sino que permite al actor consecuente con su trabajo y su hacer, quizá, sustraerse de la realidad que le impediría seguir adelante con sus ideales; quizá la simple realidad de la vida pragmática y mecanizada sea ese “gobernador comelón” que mencionan los actores en su discurso a modo de parábola.

Después de cada función en la acogedora casa Espacio Libre se suele abrir un espacio de intercambio entre los actores y espectadores, apelando así al Otro y reforzando el vínculo presencial a través del diálogo. Nos enteramos así del proceso de trabajo de montaje de esta obra, de lo que ha significado poner en escena “El Otro aplauso” en este momento de la vida de Espacio Libre, una obra que traduce los principios de la agrupación y que puede funcionar a modo de manifiesto. Sin duda, un montaje que seguirá creciendo en las demás funciones que esperamos tenga.