TALLER DE GESTIÓN DE MEDIOS CULTURALES


Para proyectos de artes escénicas
Dirige: Kitty Bejarano

El taller ofrecerá las herramientas clave para el planeamiento de la propuesta en artes escénicas para los medios de comunicación cultural, y su correcta promoción y difusión. Está dirigido a personas ligadas a la labor en las artes escénicas como: gestores culturales, productores, dramaturgos, directores, actores, actrices y todo aquel que desea incursionar en la difusión cultural.

Kitty Bejarano es comunicadora social y gestora cultural. Con 10 años de experiencia de promoción en medios culturales, se ha especializado en temas de estrategias y difusión de propuestas en artes escénicas como teatro para niños y adultos, creación colectiva, proyectos finales en artes escénicas, improvisación y otros.

Fechas: Sábados 13, 20, 27 de agosto y 3 y 10 de setiembre
Horario: 2 p.m. a 6 p.m.
Lugar: aula 105
Cantidad mínima de inscritos para la apertura del taller: 10 participantes.
Inscripciones: Todas las sedes de la Alianza Francesa
Costo: 320 soles por asistente, incluye material de trabajo.
La Alianza Francesa de Lima se reserva el derecho de cerrar el taller si no se llega a la cantidad mínima requerida de inscritos.

¿Cómo matricularse en el taller?
Opción 1:
a. Depositar en el Banco Scotiabank el costo del taller. Solo se debe precisar que va a la cuenta “Recaudación en cuotas variables”.
b. Luego, acercarse a cualquier Alianza Francesa con el comprobante para matricularse.
Opción 2:
a. Podrá matricularse directamente en cualquiera de la Alianza Francesa si va realizar el pago con tarjeta de crédito o débito Mastercard, Visa, American Express. No se acepta efectivo.

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Reglas para vivir

De Sam Holcroft

Dirección: Josué Mendez

Traducción: Gonzalo Rodríguez Risco

Teatro La Plaza

reglas para vivir
Reglas para vivir

Una celebración familiar por Navidad se convierte en una oscura comedia plagada de revelaciones y enfrentamientos. Reglas para vivir, de la dramaturga británica Sam Holcroft se constituye, así, como una meticulosa mirada al interior de las relaciones que pone atención sobre las normas para convivir y concesiones que sus miembros establecen para encajar o no generar mayores conflictos, intentos en los que, evidentemente, fallan. De entrada, la verosímil escenografía (a cargo de Guille Isa) nos deja ver una sala, comedor y cocina representados con la pulcritud habitual que caracteriza el trabajo escenográfico de La Plaza y que, es importante mencionar, determina y relaciona el espacio con el juego. Platea una decoración con rasgos estilizados que suman artificialidad, haciéndola parte de lo lúdico. Vemos así que el suelo de la sala tiene los bordes de una cancha, la mesa del comedor es similar a una de ping pong, etc. Este carácter queda aún más claro con el empleo del tablero superior, sobre el cual se proyectan las “reglas de juego” para cada uno de los personajes, reglas que rigen y modulan aspectos de su carácter para facilitar la convivencia. Progresivamente, en esta inicial “calmada” comedia los parámetros de comportamiento se complejizan de modo tal que se obtienen “terribles” resultados.

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Vanessa Saba (Paula), César Ritter (Mateo), Katerina D’onofrio (Karen), Hernán Romero (Francisco), Leonardo Torres Vilar (Daniel) y Claudia Dammert (Edith)

Uno de los aspectos a favor de este montaje, dirigido por Josué Mendez, es la dramaturgia, que consigue trasladar el conocimiento al espectador, al enlazar aquellas actitudes “normales” de cada personaje (sentarse, comer, beber, etc.) con un hilarante significado mediante las proyecciones. Esto, puesto en relación con el trabajo actoral, constituye, a la vez, uno de los puntos débiles de la puesta en escena, debido a que en los roles que requieren un menor trabajo físico, el tono humorístico e irónico se pierde. En ese sentido, en las acciones del personaje que interpreta Vanessa Saba no se detecta mayor atirbo de contraste entre su “regla para vivir” y sus actitudes naturales: si se pierde de vista la proyección, el tono de la propuesta se diluye, lo cual le resta definición al montaje. Cuestión que no pasa con los roles de Katerina D’onofrio (Karen) o de Leonardo Torres Vilar (Daniel). Este último saca adelante, con la soltura que el oficio, la preparación y la experiencia le brindan, a un hombre sumido en la mediocridad, tal vez el más humano de los personajes.

En general, a lo largo de Reglas para vivir existen momentos de incremento de tensión, como el ingreso del padre, otrora figura opresora y dictatorial, en una silla de ruedas y con una evidente discapacidad motriz y cognitiva, escena abrupta que cierra el primer acto y que suma esa indefinición a la puesta en escena. El mismo director, sobre su propuesta, afirma en una entrevista publicada en el Diario Expreso: “La intención era hacerla en serio como si estuviera haciendo un drama o una tragedia. No pensé en hacer chistes o ser gracioso, simplemente quise ser espectador de lo que va pasando con los personajes, cómo es la relación entre ellos (…) hay momentos muy graciosos, pero para mí lo que pasa en esa familia es una tragedia”. Por otro lado, el mayor momento de distensión es la pelea durante la comida, escena que, creemos, pudo cerrar la obra: lo que vienen después, sobra. El ingreso de la niña, incluso, parece un elemento puesto ahí para conmover y despertar suspiros en la sala. Reglas para vivir logra ridiculizar la cultura perfeccionista que esconde “horrores” bajo una aparente limpia superficie.

*Imágenes tomadas de la página de Facebook de Teatro la Plaza

MENSAJE DEL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2015

Por Krzysztof Warlikowski

Los verdaderos maestros del teatro son más fáciles de encontrar lejos del escenario. Y por lo general, no tienen interés en el teatro como una máquina para replicar convenciones y la reproducción de clichés. Ellos buscan la fuente pulsante, las corrientes de vida que tienden a pasar por alto salas de espectáculos y la multitud de personas empeñadas en la copia de un mundo u otro. Copiamos en lugar de crear mundos que están enfocados o incluso dependan de un debate con el público, sobre las emociones que se hinchan por debajo de la superficie. Y en realidad no hay nada que pueda revelar las pasiones ocultas mejor que el teatro.

Muy a menudo me dirijo a la prosa de orientación. Día tras día me encuentro pensando en los escritores que hace casi cien años describen proféticamente pero también serenamente el declive de los dioses europeos, el crepúsculo que sumió a nuestra civilización en una oscuridad que aún no se ha iluminado. Estoy pensando en Franz Kafka, Thomas Mann y Marcel Proust. Hoy me gustaría también contar con John Maxwell Coetzee entre ese grupo de profetas.

Su sentido común del inevitable fin del mundo, no del planeta, sino del modelo de las relaciones entre humanos y del orden social y la agitación, es conmovedoramente actual para nosotros aquí y ahora. Para nosotros que vivimos después del fin del mundo. Quien vive en la cara de los delitos y conflictos que diariamente surgen en nuevos lugares más rápido incluso de lo que los ubicuos medios de comunicación mantienen al día. Estos incendios crecen rápidamente aburriendo y desapareciendo de los informes de prensa, para nunca volver. Y nos sentimos desamparados, horrorizados y cercados. Ya no somos capaces de construir torres y los muros que construimos tercamente no nos protegen de cosa alguna, por el contrario, ellos mismos exigen protección y cuidado que consume una gran parte de nuestra energía vital. Ya no tenemos la fuerza para tratar de vislumbrar lo que hay más allá de la puerta, detrás de la pared. Y es por eso exactamente el por qué el teatro debe existir y donde debe buscar su fuerza. Para mirar dentro buscando lo que está prohibido.

“La leyenda trata de explicar lo que no se puede explicar. Debido a que se basa en la verdad, debe terminar en lo inexplicable” – Así es cómo Kafka describió la transformación de la leyenda de Prometeo. Estoy convencido de que las mismas palabras deben describir el teatro. Y es esa clase de teatro, uno basado en la verdad y que encuentra su fin en lo inexplicable el que deseo para todos sus oficiantes, los de la escena y los del público, y lo deseo con todo mi corazón.

Traducción: César C. Muñoz (Secretario General Centro Mexicano ITI UNESCO)

 

Krzysztof Warlikowski

Krzysztof Warlikowski
Krzysztof Warlikowski

Es un de los más grandes directores de escena europeos de su generación, nacido en Polonia en 1962. En colaboración con el diseñador Malgorzata Szczesniak, Warlikowski crea imágenes teatrales excepcionales. Su proceso de trabajo lleva a sus actores a llegar a las capas más profundas de la creatividad. Él creó nuevas formas de representar a Shakespeare, su trabajo también incluye interpretaciones subversivas de las tragedias griegas, pero también es conocido por su puesta en escena de autores contemporáneos. Su producción de Sarah Kane en el Festival de Aviñón 2002 y el Festival de Teatro de las Américas en Montreal fue muy bien recibida. Este fue un momento decisivo para la Warlikowski y su presencia internacional. Desde 2008 es director artístico del Teatre Nowy (New Theatre) en Varsovia, donde dirigió hasta ahora cuatro piezas basadas en adaptaciones: (A) pollonia (2009), The End (2010), Cuentos africanos de Shakespeare (2011) y Kabaret Warszawski (2013). Actualmente está trabajando en la adaptación teatral de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Warlikowski ha creado una visión personal de la representación y el lugar del teatro en la sociedad mediante la participación de la audiencia en el debate. Su lema para el teatro se convirtió en: “Salir del teatro.”

MUESTRA. La revista de los autores de teatro peruanos.

El día sábado 28 de febrero en el Club de Teatro de Lima se presentó el número 25 de la revista MUESTRA. Esta, fundada por Sara Joffré en el 2000, quien el año pasado organizara una reunión para “despedir” a la revista,  “cerró” su ciclo con el núm. 24 (2013), en cuyo editorial se declaraba: “Y llegó el esperado número 24 de MUESTRA en el cual teníamos la pretensión de volver a dejar la posta a gente más joven para la edición”, sin esperanza aún de que esto fuera posible: “[…] solo han aumentado nuestros fans y colaboradores pero no hay reemplazo total”.

Gracias a Jamil Luzuriaga, Ricardo Olivares, César Vera, Christian Saldívar, Eder Guarda y Bertha Ávila -quienes integran el Comité Editorial- MUESTRA ha regresado. El número 25 trae consigo dos obras: Casa de naipes, de Rocío Limo Vélez y Carne de mujeres, de Paco Caparó; además de una entrevista a Daniel Amaru Silva en la sección “Rincón de autor”. Completan esta edición las “Veintidós preguntas al teatro peruano” de Ernesto Ráez, que los editores plantean responder en cada número. En este responden a “¿Quién, a inicios de la década de los sesenta, llegó al teatro peruano y muy joven estrenó dos obras de estilo personalísimo: En el jardín de Mónica y Cuento alrededor de un círculo de espuma?” con un artículo que publicara Ciro Alegría en 1962.

 

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No podemos más que elogiar esta iniciativa. Necesaria, vital y saludable para el crecimiento de la dramaturgia peruana. Nuestras felicitaciones a los nuevos responsables de MUESTRA; ¡alas y buen viento!

 

Para información sobre la revista, escribir a re.muestra@gmail.com o visitar su página de facebook aquí.

 

Sobre el teatro peruano en el 2014

Gabriela L. Javier Caballero

Los balances: Caretas, Perú.21, El Comercio

La escena limeña continúa creciendo, de ello no nos cabe duda, sin embargo, al realizar un recuento, balance y repaso por las propuestas escénicas del 2014 -y también por los artículos y entrevistas publicados por los medios de comunicación con mayor visibilidad- nos asalta la pregunta: ¿qué es necesario, qué hace falta para un verdadero “despegue” del teatro peruano? Primero, se hace necesaria una aclaración: cuando nos referimos al teatro peruano lo hacemos al teatro que se hace en el Perú, ya sea de autor nacional o extranjero. Evidentemente, no podemos verlo todo, nuestra mirada se centra sobre la ciudad de Lima.

La revista Caretas, sin problematizar el estado del teatro hecho en el Perú, realiza un recuento titulado “2014: Un año feroz”, que abre afirmando: “El año que pasó dejó una serie de montajes con una herida central en común: la Guerra Interna. Destacó, así, La Cautiva (…) [y] Cómo crecen los árboles”, artículo que hace un repaso por los montajes de las salas más importantes y con mayor visibilidad de nuestra ciudad. En La República, firmado por Estefany Barrientos, encontramos un repaso similar –con una mirada más amplia, eso sí- que cuenta con el plus de anunciar algunos estrenos y reestrenos para el 2015, además de enfatizar en la aparición de “nuevos autores que ganaron concursos y pudieron ver en escena sus textos”. Importante que se reconozca que “Detrás de este nuevo panorama para la escena teatral, están, por supuesto, proyectos como el de La Plaza, los concursos de dramaturgia del Teatro Británico y del Ministerio de Cultura. Pero también están agrupaciones teatrales que apostaron cuando el panorama para el teatro no era el más alentador en general.” (Énfasis nuestro).

Por su parte, Alonso Alegría resalta –en la página cultural de Perú.21[1]– lo que él denomina un “boom” de la dramaturgia peruana, ya que “digan lo que digan los aguafiestas (…) la dramaturgia ahorita está mejor que nunca”, gracias a los concursos alientan y premian el surgimiento de nuevos autores; como Sala de Parto (La Plaza), Ponemos tu obra en escena (El Británico) y, más recientemente, el Concurso Nacional “Nueva Dramaturgia Peruana” (Ministerio de Cultura). En su texto no deja de mencionar a su Vivero de dramaturgia y a uno de sus más célebres egresados, Daniel Amaru Silva, autor que este año obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Dramaturgia –reconocimiento que lo reafirma como uno de los dramaturgos más interesantes de nuestra época- y que estrenó Presunto Culpable con gran aceptación y buenos comentarios, no solo para el autor, sino también para los actores (Gabriel González y Carlos Acosta) y director (Rodrigo Chávez). Alegría, respetado hombre de teatro, consigna una lista de “La mejor dramaturgia de 2014”, en la que incluye las siguientes obras: Criadero, de Mariana de Althaus; Katrina Kunetzova y el clítoris gigante, de Patricia Romero; El sistema solar, de De Althaus; Sobre Lobos, de Mariana Silva Yrigoyen y La cautiva, de Luis Alberto León. No deja de resultar curioso que dos de las cinco obras referidas en su listado de lo más destacado de autor peruano en el 2014 no sean estrenos de dicho año, sino de años pasados. ¿Será que “ganaron” por walkover? Si fue así, entonces, ¿hay un “boom” realmente?

El Comercio, bajo la pluma de Enrique Planas, presentó un balance de fin de año titulado “Un año dramático” en el que reconoce que “Como tendencia, este año el drama se impuso a la comedia, mientras que la dramaturgia nacional mostró notable diversidad”. Para realizar este balance reconoció que “al hablar de la escena teatral, el esfuerzo de una sola persona para reseñar y ponderar todos los estrenos del año se ha convertido en una tarea casi imposible” convocó a la directora y actriz Marisol Palacios, al actor y autor Alfonso Santisteban, al crítico de teatro Sergio Velarde (que dirige El Oficio Crítico) y a Juan Carlos Adrianzén, coordinador y programador del Gran Teatro Nacional, además de ser uno de los editores de la revista La Lupe. Puro teatro. Pura danza. Se registra, así, una nutrida conversación entre los cuatro especialistas que “más allá de los logros, notan la ausencia de crítica, de infraestructura y de identidad gremial”, tocando temas como el florecimiento de la dramaturgia local, el aumento de la oferta teatral, afirmando la necesidad de captar más público, pero también la de más salas; entre otros interesantes puntos como los temas más recurrentes, las tendencias y nuevos formatos. Valioso intento por brindar una mirada más amplia y que evade la ejecución, siempre restrictiva, de solamente un ránking.

Las iniciativas de diálogo y los Festivales

Vemos así que estas tres miradas referidas confluyen en un punto: el auge del autor de teatro peruano, y que no coinciden en la idea del “boom”. Por nuestra parte, creemos que son muchos los factores que intervendrán para el “despegue” de nuestro teatro; como políticas públicas, el impulso de gobiernos locales, la continuidad de los programas de Artes Escénicas que impulsó la anterior gestión municipal, la formación profesional que produzca no solo actores o directores, sino también especialistas en artes escénicas, investigadores, para que el vacío ante la ausencia de crítica sea cada vez menor. La generación de espacios de diálogo es también importante, proyectos como Escuela de Espectadores son ejemplo de que ya empieza consolidarse el intercambio. Estos espacios se han dado también en Espacio Libre, que no solo genera un conversatorio después de cada función, sino que este año, en las celebraciones por sus 15 años como agrupación, generó su “Desde la otra orilla” – Conversatorios interdisciplinarios sobre teatro, encuentros que quedaron documentados en la página de Crítica teatral sanmarquina, a modo de crónica, por Christian Saldívar.

Los Festivales Internacionales tienen un lugar importante también, por permitir al espectador apreciar espectáculos de diversas partes del mundo y ampliar así su mirada, configurando, quizá, una mejor apreciación crítica. El FAEL, de no continuar, dejará un vacío difícil de colmar. El 2014 vinieron obras internacionales también, algunas en Casa Espacio Libre, siempre estableciendo diálogo y descentralizando su trabajo. También, bajo el marco del FISABES (Festival de Saberes Escénicos) llegaron obras como Gola (Naked), de Eslovenia; Alfonsina y los hombres, de Argentina, entre otras; y como parte del Festival Sala de Parto, Emilia, de Claudio Tolcachir y Helen Brown, De Trinidad Piriz y Daniel Marabolí, desde Argentina y Chile, respectivamente. El último festival mencionado tuvo como atractivo principal las lecturas dramatizadas de los ganadores de la convocatoria 2014, año durante el cual llevó a escena los textos seleccionados en la edición 2013, como Sobre Lobos, Katrina Kunetzova y el clítoris gigante y La Cautiva (absurdamente acusada hace unos días de apología al terrorismo). Este año continuará con la producción de otros textos de esa primera edición, como El análisis, de Franco Iza y 10’000, de Giuseppe Albatrino. Teatro la Plaza, además, durante el 2014 realizó una serie de talleres en conjunción con la Municipalidad de la Victoria, impulsando así la formación en escritura dramática de un público diverso. Iniciativas elogiables todas, que dejan una sensación positiva. El año que pasó se llevó a cabo la XII edición del Festival de teatro peruano norteamericano, de la que resultó ganadora Killer Joe, de Tracy Letts, bajo la dirección de César Bravo. En este Festival se estrenó la obra Conrado y Lucrecia, de Alfredo Bushby, bajo la dirección de Christian Paredes, única obra de autor peruano presentada a concurso.

Las Iniciativas particulares

El 2014 “sacó” de su casa a Edgar Guillén, quien puso en escena La misa de Hécuba en la A.A.A.; salieron también de su casa los Yuyachkani, quienes montaron su repertorio en el Centro Cultural de la Universidad del Pacífico, llegando así a otro público que incluso, quizá, no los conocía.

El Centro Cultural de la Universidad Católica celebró sus 20 años de vida con obras que homenajeaban al arte en todas sus dimensiones: la poesía, la música, la literatura, el cine y la pintura, todos de gran calidad –como suele pasar con los montajes del CCPUCP-. La sala de El Olivar inició el año con la tibia comedia Bésame mucho, escrita y dirigida por Ernesto Barraza; para cerrar con la ágil e interesante Power Off, creación colectiva con dramaturgia de Daniel Amaru Silva con la dirección de Renato Fernández. En esta sala se presentó también uno de los dramas más intensos del año: El camino a la Meca, bajo la dirección de Mikhail Page, quién también dirigió Hemingway, notable texto de Maritza Núñez, en la Plazuela de las Artes dentro del Programa de Residencia Pequeño Formato de la Municipalidad de Lima.

Las iniciativas privadas, desde asociaciones culturales o similares, destacan también; como Escena Contemporánea, con su Estrella negra (parte del denomiy Este hijo. Por su parte, Plan 9 brilló con La tiendita del horror; Ópalo repuso Las neurosis sexuales de nuestros padres, obra en la que Wendy Vásquez nos ofrece una interpretación sobrecogedora. En el Teatro Racional pudimos ver propuestas de creadores jóvenes; como Dubái, o de más experimentados como Nuestro propio mundo, de Claudia Sacha. Las escuelas de formación profesional expusieron sus trabajos, ya sea como institución –como la ENSAD- o a modo de mostrar el trabajo de sus egresados –como el Festival Saliendo de la Caja, de la PUCP-. Del mismo modo, Aranwa continúa creciendo, trayendo actores de reconocido prestigio, como a Augusto Mazzarelli para La Controversia de Valladolid, o montando textos peruanos, como En la calle del Espíritu Santo, de Celeste Viale. La Vale realizó un importante trabajo también. Los Premios de El Oficio Crítico –que tiene un espacio merecido y ya ganado entre la gente de teatro de nuestra ciudad- y ahora el de El Teatro de mi vida, de Alonso Chiri, sumados al ya conocido “Luces” y a la primera edición de los Premios AIBAL a las Artes Escénicas son alicientes importantes también.

Todo recuento será limitado, sin embargo, queremos que estas breves menciones funcionen no solo como un repaso, sino como un incentivo y una necesaria petición de continuidad, pues el trabajo escénico en nuestro país necesita de perspectiva de crecimiento y enriquecimiento. Hay variedad, más de un centenar de obras estrenadas y/o llevadas a escena durante el 2014. Hay un mejor panorama, pero ¿ha despegado el teatro peruano? Creemos que, si bien aún este no se da, vamos por buen camino. Financiamiento para creación/producción –como la del CCE que este año nos permitió ver Desde afuera, o las Residencias de la MML-, concursos, festivales, más salas, más público, sí; pero de la mano de investigación, valoración y mirada crítica. De la mano de la necesaria perspectiva histórica, situada en contexto, que nos permita mirar atrás para aprender, mejorar y consolidar lo que venga. Construir sobre lo ya cimentado. Mirada en perspectiva. Factores necesarios para un despegue del teatro peruano. El panorama es, pese a todo, positivo. Veamos qué nos trae el 2015.

[1] Publicación del viernes 26 de diciembre de 2014.

La muerte de una revista de teatro peruano

MUESTRA, fundada en 2000, es una revista de teatro que ha venido publicando ininterrumpidamente obras de teatro de autores peruanos, convirtiéndose en un registro histórico invaluable de nuestra dramaturgia. En ella han publciado Sergio Arrau, César De María, Mariana de Althaus, Victor Falcón, Aldo Miyashiro, entre otros, además de la misma Sara Joffré.

Cumplimos con el deber de informar que este viernes 26 de setiembre a las 5.30 p.m. en la Casa Literatura se realizará la reunión EL VELORIO: LA MUERTE DE UNA REVISTA (nuestra querida MUESTRA pasa a mejor vida). Se agradecerá toda presencia, comentarios, cartas, arreglos florales, velas y todo aquello que por lo menos testimonie que los 24 números de la revista no pasaron totalmente en vano; y en su caso mi agradecimiento aparte por su consecuente presencia. Y si tiene ganas de llorar…pues llore y gracias! (Sara Joffré)

La cita es en la Casa de la Literatura: Jr. Ancash 207 , Lima, a las 5:30 de la tarde.

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Entrevista para el número 24 de la Revista Muestra

La incansable Sara Joffré tuvo la consideración de publicar un entrevista que se nos realizara para el número 24 de la Revista Muestra, a propósito de la aparición de blogs sobre la actividad escénica en Lima y también sobre los Monólogos Cuero Negro, de Jamill Luzuriaga y Fraterno, de Miguel Agurto, que pudimos leer y ver en escena en el Festival de Monólogos que lleva a cabo la Asociación Peruano Japonesa. Compartimos aquí la entrevista:

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