Mientras canta el verano

Dramaturgia y dirección: Diego La Hoz

Espacio Libre

EspacioLibre, grupo de teatro, fundado por Diego La Hoz en julio de 1999. Con la filosofía del teatro como práctica cotidiana se gesta la investigación escénica que alumbra la postura experimental del grupo. Con más de veinte obras montadas, reconocidas por la prensa especializada como provocadoras y con sello propio, y siempre apostando por la dramaturgia propia y peruana.

"Mientras canta el verano"
“Mientras canta el verano”

Escrita entre 1924 y 1927 y publicada en 1928, La casa de cartón es catalogada como una obra de juventud, un texto de género indefinible conformado por episodios breves sin conexión aparente, de tono evocativo y profundamente lírico. Narración vanguardista, Ricardo Silva-Santisteban enmarca su aparición así: “La búsqueda de originalidad y el desaire por el relato tradicional conllevan una serie de rupturas de carácter formal: del tiempo cronológico, del espacio, múltiples narradores desde distintos puntos de vista, etc. Como estos experimentos atentan contra la esencia misma de la narrativa tradicional, esta se convulsiona y, o se agota y se extingue, o produce ejemplos hipertrofiados. La nueva forma de narrar se encuentra, por otra parte, lejos de los mercados de producción editorial y solo aparece como ejemplo de tenacidad de sus creadores” (p. 10, 2006). Espacio Libre toma como eje inicial de trabajo el texto del poeta barranquino para realizar una versión libre, iniciativa que confirma su ímpeto de búsqueda y exploración constante, huyendo de los procesos tradicionales y, recurriendo a la cita referida líneas arriba, “lejos de los mercados de producción”, “solo aparece como ejemplo de la tenacidad de sus creadores”.

Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.
Aurora Colina, Javier Quiroz y Eliana Fry.

El elenco de Mientras canta el verano está conformado por Aurora Colina, Eliana Fry García Pacheco ‒nominada recientemente como “actriz revelación” en los Premios AIBAL por su trabajo en Los Funerales de Doña Arcadia‒ quien ofrece un trabajo intenso pero muy bien controlado; Karlos López Rentería, como el gallinazo “que busca ser reconocido por la Historia de su país” ‒innegable la fuerte presencia escénica de Karlos‒ y que termina por quitar protagonismo a la figura del poeta, que a partir de la segunda mitad de la obra se torna en una presencia más circunstancial que necesaria. El rol de Martín Adán recae en Javier Quiroz, joven actor que debuta con esta obra. La propuesta del grupo plantea una relectura muy libre ‒ojo, no estamos frente a una adaptación, así se anuncia en el programa y en las notas de difusión‒ en la que convergen importantes aspectos sociales: el estado, el poder, la educación, los medios de comunicación y la política, que dialogan a través de la apelación a la Historia del Perú. Todo esto bajo una mirada crítica, característica de las recientes propuestas de Espacio Libre. Mientras canta el verano incide también –y de forma medular, tratando de articular el discurso escénico- en la implantación de la modernidad en el distrito de Barranco y también en la ciudad. Martín Adán es así extraído de su contexto histórico, generando movilidad en el desarrollo temático, y el pretexto para que se enfrente a diversos episodios decisivos de la Historia. Fragmentos de La casa de cartón surgen de cuando en cuando, como para recordarnos que el poeta está ahí, dando rienda suelta a su creatividad en medio de la abrupta realidad.

Con elementos muy cuidados y detalles que multiplican -exponencialmente- la simbología de la propuesta; con una elocuente y funcional escenografía –aspectos trabajados pertinentemente por Carol Gaspar y Luis López Rentería-, su “trama” puede resultar difícil de seguir, incluso puede llegar a percibirse como inconexa, traduciendo, en cierto sentido, la narratividad inexistente de su referente principal. Creemos, sin embargo, que Mientras canta el verano no supera propuestas anteriores de Espacio Libre. Quizá la multiplicidad de ejes que el discurso plantea, esta vez, le reste en vez de aportar profundidad. Eso sí, el trabajo con textos no dramáticos como “disparadores” creativos parece ser ya una marca de la agrupación, determinación que les abre un universo complejo y con resultados que hasta ahora vienen siendo más que interesantes. Determinación que provoca, además, acudir a la lectura de los referentes principales.

Bibliografía:

Adán, Martín. Obra poética en prosa y verso. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006. (Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban)

Las formas del adiós: Trilogía de una despedida

Diego La Hoz

Dirección: Diana Hurtado

Asistencia de dirección: Leo Cubas Ruiz

Espacio Libre

"Carpín Dorado"
“Carpín Dorado”

La agrupación Espacio Libre, después de un 2013 lleno de actividades, inicia este año con el estreno de Trilogía de una despedida, texto compuesto por tres piezas cortas que inciden en temas como el amor y el adiós. Trilogía fue escrita por Diego La Hoz –director del grupo- en el 2010 para los estudiantes del laboratorio teatral de ese año –laboratorio que desde el 2011 se denomina “Libera(c)ciones”-, consolidando así la cercanía entre los participantes del laboratorio y el proceso de escritura. Esta vez, bajo la dirección de Diana Hurtado –estudiante de Artes Escénicas de la Universidad Científica del Sur-, Trilogía de una despedida ve por fin la luz. Como es usual en las funciones de Espacio Libre, en un intercambio de ideas – conversatorio después de la función, logramos saber que la puesta de esta obra se preparó para la muestra final del curso Montaje I de la directora, proceso para el cual convocó al elenco actual -conformado por Alba Leiva, quien ha participado del Taller de Bruno Odar “Dieztalentos”; Vania Duncan, egresada del Taller de Roberto Ángeles; y Santiago Castillo (UCSUR), además, cuenta con música que ha sido compuesta especialmente para la obra por Alvaro Arnáez.

"Caída Libre"
“Caída Libre”

En “Carpín dorado”, el primer cuadro de la Trilogía, vemos a una pareja que atraviesa un difícil momento de desprendimiento, haciendo frente al dolor de la despedida, pero mirando con esperanza el futuro. En “Tiempo cero”, segunda pieza, Alba Leiva da vida a una niña con una gran imaginación y con una estrecha relación con la figura paterna; y en “Caída Libre” –nuestra pieza favorita entre las tres- vemos a Camilo y Alejandra, hermanos con un profundo amor entre sí, pero separados por circunstancias inciertas. El íntimo espacio de la Casa Espacio Libre favorece el ambiente de proximidad y empatía con lo que se ve en escena, por ello creemos que un texto como este –quizá- no funcione del mismo modo en un lugar amplio o en un ambiente abierto. La sala de la Casa suele presentarse como un espacio en blanco, libre, en el que los directores y elenco que se presentan disponen ubicaciones y adaptan / crean modos de emplear el espacio. Vemos entonces que para la puesta de la Trilogía, la directora solo se ayuda de elementos básicos, mínimos, como algunos cubos negros, libros, o una maleta. De acuerdo con cada pieza, el empleo de los accesorios cambia. Con respecto del trabajo actoral, pese a que todos son debutantes, podemos referir que proyectan homogeneidad y compromiso, de modo que logran transmitir esa veracidad necesaria para conmover al espectador.

Con un lenguaje sutil y una escenografía mínima, Trilogía de una despedida emerge como un trabajo conmovedor, que en su simpleza trata temas complejos de forma profundamente conmovedora. Si bien hay aspectos que se pueden mejorar, como la escenografía que ubique en tiempos y espacios diferentes cada pieza; o algunas trabas en la dicción, se trata de un trabajo hecho con honestidad. Porque se nota el esfuerzo y el compromiso. Gran inicio del año para Espacio Libre.

Nota: Un aspecto que se hace necesario anotar es que, si se anuncia que la función es a las 9 de la noche, esta debería –idealmente- iniciar a esa hora. Retrasos amplios no deberían suceder, pues podrían predisponer al espectador a una experiencia poco agradable.

Obra – manifiesto: El Otro aplauso

Dramaturgia y dirección: Diego la Hoz

Espacio Libre

Natalio Díaz y Karlos López.
Natalio Díaz y Karlos López.

En el marco de las celebraciones por su aniversario número catorce, Espacio Libre presentó “El Otro aplauso”, íntima propuesta que presenta a Karlos López Rentería y Natalio Díaz en el rol de dos actores de gira en el interior del país, alejados de sus familias y sin las comodidades que la vida en la capital y la estabilidad les podrían garantizar. En escena, a través del diálogo que estos mantienen antes de iniciar la función que les corresponde, nos enteramos de sus dudas y cuestionamientos, pero también de sus sueños e inquietudes. Se trata de una obra que incide en el empecinamiento de los artistas en “soñar lo mismo”, en seguir adelante y ser consecuentes con sus ideales: aquellos que siguen adelante y trabajan para lograr merecer el verdadero aplauso del público. En un contexto hostil y no necesariamente propicio para la subsistencia a través del arte, uno de los actores le comunica a su compañero que ha tomado la decisión de regresar a Lima y retomar su trabajo -el colegio en donde enseñaba le ha pedido “reconsiderar su renuncia”-; ante esto, el otro actor -de espíritu soñador, que defiende la autenticidad de la labor ideal del teatrista- responde con ironía y sarcasmo, mientras se preparan para salir a su última función. “El Otro aplauso” juega a nivel estético con lo surreal, y a nivel discursivo – verbal, con el lirismo y a la vez con el sarcasmo, para esbozar una crítica hacia la labor teatral sin compromiso, esa que se conforma con el aplauso simplemente adulador y vacío.

"El Otro aplauso"
“El Otro aplauso”

Consideramos que la temática de “El Otro aplauso” es universal: no solo piensa al teatro y su hacer, sino también reflexiona sobre los principios, la fidelidad a uno mismo y la perseverancia, que se hacen extensivos a todos los aspectos de nuestras vidas. Su puesta en escena emplea elementos lúdicos y se torna conectiva: aprovechando el acogedor espacio de su sala involucra directamente al público en el montaje en diversos momentos; quizá el más certero y presto a la metáfora sea el de las cintas que cuelgan del techo, vemos así escena y público conectados, en continuidad, y a la vez es como si se alzara la carpa para la función de los dos actores protagonistas. Pese a algunos problemas de dicción por parte de Natalio López, el correcto desempeño actoral hace ágil la puesta; en conjunción, el vestuario y maquillaje empleados terminan por delinear la estética lúdica y surreal de la obra, siendo un surrealismo que no evade para alejarse o negar la realidad, sino que permite al actor consecuente con su trabajo y su hacer, quizá, sustraerse de la realidad que le impediría seguir adelante con sus ideales; quizá la simple realidad de la vida pragmática y mecanizada sea ese “gobernador comelón” que mencionan los actores en su discurso a modo de parábola.

Después de cada función en la acogedora casa Espacio Libre se suele abrir un espacio de intercambio entre los actores y espectadores, apelando así al Otro y reforzando el vínculo presencial a través del diálogo. Nos enteramos así del proceso de trabajo de montaje de esta obra, de lo que ha significado poner en escena “El Otro aplauso” en este momento de la vida de Espacio Libre, una obra que traduce los principios de la agrupación y que puede funcionar a modo de manifiesto. Sin duda, un montaje que seguirá creciendo en las demás funciones que esperamos tenga.

Una forma de adueñarse del tiempo. Crítica Paréntesis

Escrita y dirigida por Diego la Hoz

Espacio libre

La agrupación teatral Espacio libre lleva doce años de compromiso con la creación y la difusión de obras y actividades relacionadas con el teatro peruano independiente. Su último trabajo, Paréntesis, es una interesante y conmovedora puesta a cargo de Karlos López Rentería, quien representa a un hombre que, en su cumpleaños número veinticuatro, decide hacer un “paréntesis” en su vida, un cuestionamiento de su pasado y su vida personal; una “pausa” en su historia. Además de ser una obra crítica con el tiempo en el que vivimos y que aclama la necesidad de un “mundo más quieto”, espectar esta obra nos da pie para analizar no solo lo visto en escena, sino lo complejo del proceso creativo de Espacio libre.

En el vídeo de difusión del evento, Diego la Hoz menciona: “Nosotros trabajamos desde la idea de la colaboración. Nuestros procesos creativos son procesos colaborativos en donde tenemos puntos de encuentro, colaboramos el uno con el otro”, de este modo lo que vemos es escena es fruto de una retroalimentación entre autor y actor; y la poiesis producida construye una metáfora con sus propias reglas; que no solo atañe al actor como productor de sentido en escena, sino a la recepción de quien espectamos, que a la vez  producimos nuevos significados. La Hoz menciona: “Queremos generarle al publico preguntas. Queremos contarle un relato y que se quede ahí en una situación no pasiva, sino más bien que pueda llenar ese rompecabezas vacío que va dejando la obra, para que luego pueda salir con nuevas miradas sobre sí mismo, sobre el tiempo y sobre su propia historia.” Y vaya que lo logra.

Partiendo de la idea de que el teatro es convivio, reunión de cuerpo presente; nos atrevemos a afirmar que Paréntesis transmite experiencias, comunica y permite al espectador participar directamente en el acontecimiento teatral mismo. Se trata de un teatro en el que las acciones y las palabras son importantes. Cerrando la puesta, el actor menciona “Soy un actor y les he mentido” y a partir de eso reflexiona no solo del hacer del teatro, sino de la vida misma, del tiempo y de un nosotros que es –somos- la humanidad. Los elementos escénicos, libros, fotos, ropa, entre otros ayudan a reproducir ese ambiente en el que se hace un recorrido por el tiempo; y las canciones –introductoria y final- terminan por hacer la puesta acogedora y sobre todo, conmovedora.